Futuro

19 Agosto 2008

Acaso de modo ingenuo, creemos que nuestras decisiones pueden influir en él, o en cómo él nos llega; en cambio, parece que el futuro, como tal, nunca nos puede influir porque cuando ya es presente… pues ha dejado de ser futuro.

El futuro siempre se nos aparece lejano, lo suficiente para que creamos que todavía queda tiempo para prepararse ante aquello que nos va a suceder: cuando acabe los estudios, cuando consiga un buen trabajo, cuando tenga un hijo…, cuando me toque la lotería.

Pero a veces ese futuro nos asusta al encontrárnoslo repentinamente tras la esquina: de verdad nos toca la loteria o nos sucede un desgraciado accidente. Entonces, para bien o para mal, los planes y expectativas a largo plazo se van al garete y nuestra existencia se quiebra para tomar, súbitamente, un nuevo rumbo, para bien o para mal. Rompamos entonces nuestras agendas, destrocemos los relojes, porque debemos replantearnos todo.

Salvador Dalí - Reloj blando en el momento de su primera explosión

Ir en busca del futuro es de valientes, porque hay que tener agallas para enfrentarse con lo que nos depara cuando las pistas son escasas y es imposible recibir ayuda, o de suicidas, porque lo único que sabemos con certeza es que todos terminaremos en el mismo lugar, en el mismo tiempo personal en definitiva. Ir en busca del futuro también puede ser un alarde de humanidad hacia los que nos rodean; es un sprint hacia lo que vendrá para poder conocer algo de lo venidero que transmitir a otros; es Usain Bolt 20 metros antes de la meta, elevando los brazos y golpeándose el pecho para hacernos saber que el hombre sigue siendo capaz de adelantarse al futuro, o al menos de adentrarse en él para espiarlo.


20 años no es nada…

18 Agosto 2008

Seul. Olimpiadas de 1988. Final de 100 metros masculino:

Simon Bruty (Allsport)

Pekín. Olimpiadas de 2008. Final de 100 metros masculino:

AFP

Esperemos que, en este caso, no toda la historia sea cíclica y que el único dopaje de Usain Bolt sea de soberbia.


Presente

15 Agosto 2008

¿Es sólo un único presente el que constantemente se cierne sobre nosotros? O ¿es una sucesión de presentes, variables en cuanto a tamaño e intensidad cuya experiencia es imposible compartir?

Daniel Will-Harris - Past, Present, Future

 

-Llaman a la puerta.

-Ahora mismo bajo a abrir.

¿Desde qué momento el presente se hace presente? ¿Cuándo deja de serlo? Por tanto: ¿verdaderamente tenemos posibilidad de cambiarlo? Puede que, como algunos piensan, todo ya esté escrito y entonces el destino es el tiempo hecho presente, que simplemente nos atrapa y nos sorprende y que por su velocidad se nos hace imposible de modificar. Es la estrella fugaz que, cuando la sorprendemos, ya es tarde y se ha desvanecido y no nos ha dado lugar (¿o tiempo?) para expresar un deseo.

Tonymadrid - Estrella fugaz al atardecer (Flickr)

 

Sé de idiomas en los que no existe el presente para los verbos “ser” o “estar”: para expresarlo simplemente se yuxtapone el sujeto a su predicado (Yo Juan, tú en la ventana: sonando como si hablara Tarzán) ¿Y si el presente no existiera? ¿Y si sólo fuera un engaño del futuro que se disfraza así para permanecer inmutable mientras se convierte en pasado?

¿Por qué me hago estas preguntas cuando podría estar tranquilamente en la playa tomando el sol y bebiendo una cerveza fresquita?


La nube púrpura

13 Agosto 2008

El mundo entero a su disposición y usted con el temor y también la desidia de saberlo. Así ocurre en la novela de M.P.Shiel que me presta el título para esta corta entrada.

En el enlace de abajo he localizado el primer lugar en el que construiría una casa de ser el protagonista del libro: a poniente y entre los pinos.

http://maps.google.es/?ie=UTF8&ll=36.088874,-5.80503&spn=0.003126,0.006845&t=h&z=18


Oficios

11 Agosto 2008

Habiendo recibido cientos de peticiones de fans y de visitantes, y tras haber consultado con abogados, asesores de imagen y patrocinadores varios, Prometeo Acomplejado se complace en colgar una imagen de sí mismo para jolgorio y placer de cercanos y ajenos:

Milagros Ruiz - Mi hijo el fugitivo

Como pueden ustedes ver, uno de mis numerosos oficios ha sido el de francotirador. Ahí me tienen con todo el aire marcial que se puede mostrar cuando se llevan calzadas unas babuchas de cuadritos (y es que, aunque no se distinga el calzado, ese estilo de zapatillas es el idóneo para acompañar el peto de cuadros de gala). Ahí me tienen amenazando a quien me amenaza con el objetivo de su cámara. Ahí me tienen parapetado sólo con el propio cuerpo, mostrando lo que de valentía o insensatez acarreo desde entonces.

Varios oficios más he ejercido desde ese día, desde perseguidor de placeres (algunos prohibidos y otros lejanos), a peón de albañil, cazador de libros de lance, pinche o camarero. Quiero pensar que con el transcurso del tiempo me acerco a lo que de verdad me gusta: ahora, amén de eterno aprendiz de lenguas y dispensador autómata de billetes, también soy tahúr de ideas y palabras y capataz de logística del descanso.

Posteriormente habré de comentar, sin duda, los objetos a mi izquierda, que ahora no hay aquí cabida para eso.


Banderas

10 Agosto 2008

MShades - Flag with extra zoom (Flickr)

De pequeño me recuerdo mirando un libro en el que a doble página aparecían las banderas de todos los países del mundo. Además de colorido era interesante ya que, si algunas mostraban signos y colores que me parecían extraños, casi todas me remitían a nombres de lugares exóticos, como Portugal con su verde y rojo en vertical y su escudo en medio, o como la bandera de Nepal que no es cuadriculada sino que parece una flecha partida por la mitad (en aquel tiempo podía ser tan exótico el bacalhau dourada como el sushi, que conste).

El problema con las banderas surge cuando la agitan, real o simbólicamente, unos cuantos individuos por la calle (dénse cuenta de que nunca va a ir un tío solo con la bandera agitándola y acompañando su actuación con algún himno o con consignas, siempre irá junto a una comitiva de vociferantes como él; o se le verá andando de un modo muy raro, muy estirado, junto a unos cuantos más que le acompañan pero algo separados, todos vestidos igual y con armas, tal vez para dar la impresión de que son más y por supuesto muy fuertes, y todos haciendo los mismos aspavientos: copiándose unos a otros el paso de la oca o el brazo en ristre). Y estas hordas suelen creer que el que no está con ellos debe de estar contra ellos, y eso casi siempre acarrea, al menos, molestias. Da igual que la bandera se agite por motivos deportivos, políticos, raciales o de cualquier otra índole, porque el problema con las banderas subyace en lo anterior, en que el que no vocifera por esa bandera no es como uno, es un contrario, un enemigo, y ¿cuál es su excusa para no gritar a favor de esa bandera? Seguramente algo perverso debe ocultar y no es seguro dejarlo ir así como así.

Me dirán ustedes, citando una entrada anterior de esta su bitácora favorita, que hay excepciones, como la de la inauguración de los Juegos Olímpicos, pues ha desfilado cada representación nacional con su bandera y que no era por ningún motivo negativo. ¿Seguro? ¿Acaso los éxitos olímpicos no entran en relación directa con la superioridad de unos países con respecto a otros en aspectos de índole más práctica, menos idealista y más excluyente?

Por otro lado, también es triste que te toque adorar a una bandera fea o sosa. Sin ir más lejos la de España -como la de Andalucía, Francia, Italia y muchos más países- es aburrida, no lo neguemos: dos colores que ocupan tres bandas del mismo tamaño y en la misma dirección. En cambio, la de Euskadi, la de Gran Bretaña, Grecia, Brasil o incluso Japón con su sencillez, se salen de lo habitual y son más atrayentes y distinguidas.

Esto último podría ser la única salida digna que les quede a las pobres banderas después de toda la suciedad con las que las hemos impregnado en estos últimos siglos: ser objetos artísticos, así como también representativos, de un grupo de personas, llámese comunidad, país o sociedad de naciones, pero que a la vez sean patrimonio de todo el mundo, como la catedral de Burgos, el David de Miguel Angel o la Primavera de Botticelli.

Me gustaría terminar esta entrada con la imagen de unas banderas que no creo que hayan sido causa de ningún derramamiento de sangre. Muy al contrario nacen de la marginación, o de la solidaridad o caridad hacia el menesteroso; no del poder, la tiranía ni la violencia:

davidovich - Museo de la Cruz Roja (Flickr)

DizDau - Peace Flag (Flickr)


“Exceptio probat regulam”

5 Agosto 2008

O “la excepción confirma la regla”.

Durante siglos se ha utilizado esta expresión sacada de la jurisprudencia latina. Sin embargo, ya el escritor estadounidense Ambrose Bierce (1842-1914) advirtió del posible error de traducción que ha permitido que una frase, absurda para él, se haya establecido en el corpus de la lengua y el pensamiento mundial, con la que se da a entender que algo que está fuera de la norma tiene la capacidad de reafirmarla.

Sin embargo, las reglas y normas sólo son intentos de regulación para la sociedad humana de actitudes o hechos ya existentes, es decir, el código de la circulación no existe antes que los automóviles, sino que son los problemas que éstos provocan los que obligan al hombre a crear ese código. Y por eso, porque la realidad no es tan previsible como el hombre quisiera, ocurren las excepciones.

Cl@udi@ - Hoy Luna llena..............nada mejor (Flickr)

Tal vez el dicho pertenezca, sin ningún vínculo obvio, a la tradición del yin y del yang, de que dentro de lo negro hay algo de blanco y viceversa, de la existencia del gris, de los matices: nada es inmaculado y en todo encontramos impurezas que, incluso, pueden hacer resaltar más lo puro. ¿Acaso no es más bella la luna llena rodeada de negritud?

http://especiales.diariosur.es/anuario/fotos/2006/zidane-materazzi

Entre los mitos ocurre lo mismo: Aquiles es invulnerable, sólo se le puede herir en el talón y por ahí es por donde se le clava la flecha que le mata, pero es esto mismo lo que hace resplandecer más su figura, porque aún siendo héroe está cerca de nosotros. Así el futbolista Zidane, con toda su carrera deportiva y personal sin tacha que finaliza con el cabezazo que le propina a Materazzi. ¿No hace eso al héroe, al gran deportista, más cercano a nosotros? Si alguien a quien se le alaba tantas hazañas, resulta en un momento dado capaz del más vulgar fallo, ¿no son entonces sus triunfos más dignos de alabanza porque, al fin y al cabo, su protagonista puede cometer errores como cualquiera de nosotros? De otro modo, ¿no nos da a entender que, con ser muy difícil, sus hazañas están al alcance de cualquiera que lo intente con similar voluntad y maestría porque él no es nadie venido de fuera, no es un extraterrestre?

Por último, les quiero mostrar, de la última sesión fotográfica para la que posó Marilyn, una foto que se retocó pues la actriz pidió que no apareciera la cicatriz que le había dejado una operación de vesícula, pero que ahora se nos ofrece en toda su desnudez:

Bert Stern - Marilyn, la última sesión (Electa)

¿No es esta Marilyn tan bella como la más cinematográfica? De hecho, se nos parece su belleza y su desparpajo con más glamour gracias a toda la experiencia que su cuerpo y su pose nos muestran. Esa cicatriz es la excepción que confirma la belleza de la actriz y que, en definitiva, pasa a ser parte también de la misma, de la mujer y su belleza, del mito y su leyenda.

En palabras de Manuel Vicent: “La cicatriz en forma de queloides que divide el vientre de Marilyn, lejos de romper el mito, es todo un homenaje a la humanidad. Entre ese costurón y el lunar por encima del labio está la historia de la mujer más deseada del mundo. Fotografiar a Marilyn era como fotografiar la luz. Joyas, champaña, soledad. En este álbum de fotos, al desnudo de Marilyn se le ha evaporado el Chanel nº 5, que era el único pijama con que dormía. Ahora aquel perfume sólo es su alma derrotada, bellísima.” (http://www.elpais.com/articulo/paginas/Marilyn/estado/puro/elppor/20070513elpepspag_5/Tes)


Méritos

29 Julio 2008

-No, que no te lo mereces.

El reconocimiento y el agradecimiento parten, obviamente, desde fuera de la persona reconocida, de ella y de sus acciones, que al cabo son las que otorgan premio, porque somos demasiados para que sólo por eso, por inmanencia (por el hecho de ser y sin necesidad de otros añadidos), se nos reconozca como merecedores de aplauso. Lo que hacemos, lo que nuestro deseo, voluntad u obligación (adquirida o impuesta por uno mismo), nos impele a realizar es verdaderamente lo que puede atraernos el reconocimiento de los demás. Pero siempre todo, in extremis, dependerá de la subjetividad de los que nos rodean, de que decidan que nuestras acciones deben ser publicadas y ovacionadas. De ahí que todos conozcamos a personas que, por el motivo que fuere, nunca han recibido homenaje alguno por mucho que creamos que lo merecen, mientras que hay otros a quienes les haríamos tragar medallas y títulos porque sus ignominias les hacen desmerecedores de cualquier gratificación.

Hitler saluda al soldado Alfred Czech (Associated Press)

-No, que ya no te lo mereces.

Esta pequeña modificación, la inclusión del adverbio, de modo tan simple, demuestra lo anterior. El adverbio de tiempo es el que nos da la medida de la subjetividad, ya que en ese pasado que se señala el oyente sí era merecedor de algo y parece que, implícita o explícitamente, el interlocutor lo ha declarado para después, ya sea por caducidad del mérito o por negligencia del interpelado, negárselo a éste.

M. Meyer - Degradación de Alfred Dreyfus (Le Petit Journal)

No obstante lo anterior, no he sido riguroso desde el principio, pues al referirme a la estimación de otros con respecto a los actos de un individuo sólo he partido desde la presunción de que esas acciones eran buenas o rectas, o así consideradas por la gran mayoría, por lo que también sería positiva la respuesta que se recibiera de los demás. El “mérito” en sí es únicamente una acción humana que puede dar lugar, por parte de los demás, a premio o a castigo; así al menos nos lo explica la primera acepción de esta palabra en el DRAE, aunque también es cierto que, por regla general, tanto para la Real Academia como para los hablantes pedestres, la voz “mérito” conlleva una carga positiva: sin ir más lejos existe “demérito” como antónimo de la primera.

Por recompensa a esos supuestos merecimientos no sólo me refiero a medallas y diplomas: también a un abrazo o a unas palabras, a un beso de despedida o a una sonrisa que se regalen dos desconocidos que se crucen por la calle. Y por castigo a esos hipotéticos deméritos hablo tanto de afrenta pública, sanciones y penitencias varias como simplemente del eterno abismo de sentirse acosado por la indiferencia.

Así pues, deberíamos concluir en que no merece la pena actuar con el único fin de recibir nota de los demás, pues siempre estaremos al albur de su parcialidad, sino que se debe actuar según nos dicte nuestra conciencia, estando, eso sí, preparados para recibir de los demás tanto el aplauso como el abucheo.

Es entonces significativo que, al ilustrar esta entrada que finalizo apelando a la propia conciencia como impulsora de nuestras acciones, utilice dos imágenes castrenses, y de todos es sabido cómo la obediencia en el ejército puede llevar a situaciones absurdas, como la de un niño de doce años obligado a matar por su Führer. ¡Qué mundo éste!


Significados

28 Julio 2008

La escena era dantesca y mi situación kafkiana. El nudo gordiano en que me encontraba había convertido mi victoria en pírrica; la declaración de mi amor platónico había sido un plan maquiavélico.

Claudecf - Dante looking at you (flickr)

Claudecf - Dante looking at you (flickr)

Dante Alighieri: Poeta italiano (1265-1321) autor de La Divina Comedia, alegoría en verso que narra el viaje del poeta por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.

Ninja06 - Kafka (flickr)

Ninja06 - Kafka (flickr)

Franz Kafka: Escritor judío checo (1883-1924) que plasmó en sus obras la opresión y angustias del siglo XX.

Pyrrhus - Wikimedia Commons

Pyrrhus - Wikimedia Commons

Pirro de Epiro: Rey de Epiro (318 aC - 272 aC). Se dice que fue el primer griego en enfrentarse a los romanos. En las dos primeras batallas que mantuvo con ellos venció, pero a costa de numerosas bajas.

Andre Castaigne - Alejandro cortando el nudo gordiano

Gordias: Campesino frigio (s. IX a.C.) que gracias a un oráculo se convirtió en rey de su país. Fundó la ciudad de Gordio que llegó a ser capital. Su carreta se conservó en el Acrópolis atada con un nudo muy intrincado que, según la leyenda, al ser soltado daría el poder en Asia a quien lo hubiese desanudado. En el siglo IV a.C. pasó por allí Alejandro Magno y lo cortó con su espada.

Raffaello Sanzio - La escuela de Atenas (detalle). Museo del Vaticano

Platón: Filósofo griego (427 a.C.-347 a.C.) creador del mundo de las Ideas, donde residen los conceptos absolutos, las esencias de todo lo existente, y del mundo sensible, el de la mera apariencia, donde se imita a las Ideas.

Lorenzo Bartolini - Niccolò Macchiavelli (Palacio Uffizi - Florencia)

Niccolò Macchiavelli: Diplomático, escritor y pensador italiano (1469-1527), autor de El Príncipe, tratado político donde, entre otras, se encuentra la archiconocida sentencia “El fin justifica los medios”

La escena era espantosa y mi situación absurda. La grandísima dificultad en que me encontraba había convertido mi victoria en una bagatela en comparación a lo que me costó; la declaración de mi amor en el que no cabía relación física había sido un plan pérfido.

Imagine que usted va a pasar a la posteridad por sus acciones y que, gracias a esto, el idioma adjetivará su nombre -ñoñada, baécico, tevariano, teresco, rándico, javitano, marcialino, maribelano,…-, ¿cuál sería su significado? ¿Y a qué le gustaría que definiese?

Ruego me envíen sus ideas al respecto sobre el significado de sus nombres adjetivados y el de otros. Acusaré recibo de sus comentarios y cursaré una respuesta adecuada.

P.D.: Los neologismos aznarino (o ansarino) y bushiano los coloco cercanos a las familias semánticas de leopoldiano (II de Bélgica) y atílico. Perdón.

 


Muy de Marcial

25 Julio 2008

Hoy un homenaje a una de las indiferencias más espontáneas que he visto en mi vida. La de Marcial por su blog.

Marcial es un compañero de trabajo, pero cuando lo conocí realmente fue en el Tarpo5, en los meses de invierno. Allí nos hicimos amigos.

http://www.turronpico.com/ampliaciones/4019.jpg

Bueno, Marcial tiene cosas buenas y malas como tenemos todos. Pero hoy me centraré en dos características muy suyas.

Primera. Tiene el don de caer bien a todo el mundo. Marcial es el típico que llega por primera vez a un lugar e inmediatamente se mete en el bolsillo a los que están por ahí. Tal vez sea por su cara de niño bueno. Unos le aceptan inmediatamente como un amigo íntimo; otros como el hijo que nunca tuvieron y a quien pueden dejarle su legado (no te llames a engaño, que la herencia que algunos te quieran dejar no va a ser monetaria, sino de otra índole, ya sabes: moral, anecdótica, algunos consejos…). En cambio, el don de la oportunidad no lo conoce demasiado bien, que para una vez que le puede vender el billete a uno de sus ídolos, Pablo Carbonell, está el tío en la cafetería tomándose un menta-poleo o un Cardhu, que no recuerdo:

Carmen Gil - El marciano Marcial (Algar Editorial)

Segundo. Siente una pasión que no sé definir por su trabajo, por todo lo que esté relacionado con su carrera, con el periodismo y el marketing: que si un “post” sobre Chávez, que si unas camiseticas de la compañía para los pollitosperdóncontroladoresdeautos…, en fín… Y de ahí esta entrada dedicada a él, al maestro o a Dios que de pronto parece haber perdido la fe en sí mismo, pues de 13 entradas en su bitácora en el mes de marzo y de 6 en cada uno de los meses siguientes hasta junio, ha pasado a ninguna en el presente, pero es que el tío además no asoma la cabeza ni la pluma por ningún lado, ni para defenderse ni para aclarar el asunto ni para crear nuevas polémicas que le beneficien…

Bueno, todo esto es porque hoy he visto un nuevo amanecer desde el control de autos para Tánger en el puerto de Algeciras y, sin tener por qué, he sentido la misma añoranza que él nota ahora en bañador desde la playa de Los Lances cuando recuerda que una vez él también fue taquillero, allá en autos… Por favor, mirad esta foto:

Javier Antón - Control de autos hacia Tánger

Como punto y final, creo que no es necesario indicar que de Marcial no tengo ninguna imagen disponible, así que he puesto a su tocayo el marciano y el vídeo del gran maestro de las artes marciales. Marcial, quillo, que tus fans te queremos ver otra vez en acción.