Angustia y miedo en el Congreso de los Diputados

La rabia y la desazón se apoderan de ellos infantiloidemente. Sabían que la ciudadanía estaba molesta, cabreada y hastiada con ellos y no ha sido sino hasta el susto de las urnas que no se han dado por enterados. ¿Cuál ha sido entonces su respuesta? El ataque desmedido y a ciegas.

Y eso revela su error y su fracaso: Podemos no ha ganado las elecciones. Ése partido con cuatro meses de edad sólo ha conseguido situarse como cuarta fuerza política, bien que en unas elecciones europeas, por lo que acaso ese puesto sea sólo momentáneo -espejismo de este presente que convertimos rápidamente en pasado: para que no manche. ¿Entonces de dónde ese miedo, por qué esa violencia verbal contra estos advenedizos? Es esa pataleta de políticos de clase y periodistas de clase, perennes, subvencionados, con aroma a corrupción y a elitismo vergonzante (casta política y casta periodística) que claman consignas aceleradamente pergeñadas, disparando sin apuntar, la que revela el verdadero triunfo de Podemos.

Nadie pensó en cambiar el sistema electoral, en admitir el voto en blanco y la elección directa, en dejar escaños vacíos y prohibir de verdad la corrupción y la mala praxis política en general,…, y todavía pensaban que, si acaso, íbamos a seguir protestando de alguna manera fácil de condenar o desoír. Pero la casta no puede clamar contra el resultado de las urnas o contra la decisión de los votantes, aunque en verdad sólo lo usen para afirmarse en sus actos: sería beber la cicuta sin saber lo que se hace -y, por supuesto, sin honorabilidad, justicia ni razón socrática.

¿Que Podemos no es un partido político capaz de gobernar? Quién sabe: tampoco el PPSOE tenía por qué serlo antes de llegar al poder, ni tampoco ha demostrado ser lo eficaz que debía. Por todo esto, PODEMOS en realidad sí ha triunfado: ya ha puesto nerviosos a la “casta”, ha conseguido darle relevancia a la voz de los disconfomes.

Lean los artículos de Moncho Alpuente y de Javier Pérez de Álbeniz; también el de Alfonso Ussía y el de Francisco Marhuenda quien esté abonado a su periódico. Léanlos todos y todo lo que por su lado encuentre: por contrastar, ya saben.

¡Ah! Lo de sólo cobrar unos 1900 € parece populista y demagógico: pero la carga de profundidad ante lo que hagan al respecto el resto de los eurodiputados va a ser antológica.

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