Vanidades en chamusquina

Jon Smith - Bonfire (Flickr)

En la edición, digital, de un periódico nacional (si no indico su nombre no es por no publicitarlo, sino porque más allá del diseño todos parecen el mismo, obviando partidismos más o menos descarados) que estoy leyendo por tal de matar el hastío y la decepción, me encuentro casi seguidos estos titulares: “Berlusconi apuesta por elecciones en febrero y descarta presentarse”, “El viaje ruso a Marte tendrá que esperar”, “El juez sostiene que Urdangarin “se apoderó” de dinero público” y “Famosos a codazos por el Versace para H&M”.

Ciertamente, las vanidades de las que habló Tom Wolfe en los ochenta no sólo han acabado en la hoguera, sino que se han chamuscado y están “retetinás”, pero no como efecto de ninguna ola censora como la que impulsó al mismo Botticcelli a arrojar al fuego algunas de sus obras convencido u obligado por Savonarola, ni por complicaciones éticas y de índole criminal como las de Tom Hanks en la versión cinematográfica de la obra citada de Wolfe, no, estas (esas) vanidades son ceniza por colapso de aquello mismo que las fue alimentando durante el siglo pasado: la codicia, la acumulación de dinero y riqueza con el único fin de demostrar vanamente su posesión pero con unas bases de barro que han acabado tan derretidas como el glacial y férreo hielo soviético.

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4 Comments

  1. Por siempre: EL PRINCIPITO

    -¡Ah! ¡Ah! ¡Un admirador viene a visitarme! –Gritó el vanidoso al divisar a lo lejos al principito.
    Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
    -¡Buenos días! -dijo el principito-. ¡Qué sombrero tan raro tiene!
    -Es para saludar a los que me aclaman -respondió el vanidoso. Desgraciadamente nunca pasa nadie por aquí.
    -¿Ah, sí? -preguntó sin comprender el principito.
    -Golpea tus manos una contra otra -le aconsejó el vanidoso.
    El principito aplaudió y el vanidoso le saludó modestamente levantando el sombrero.
    “Esto parece más divertido que la visita al rey”, se dijo para sí el principito, que continuó aplaudiendo mientras el vanidoso volvía a saludarle quitándose el sombrero.
    A los cinco minutos el principito se cansó con la monotonía de aquel juego.
    -¿Qué hay que hacer para que el sombrero se caiga? -preguntó el principito.
    Pero el vanidoso no le oyó. Los vanidosos sólo oyen las alabanzas.
    -¿Tú me admiras mucho, verdad? -preguntó el vanidoso al principito.
    -¿Qué significa admirar?
    -Admirar significa reconocer que yo soy el hombre más bello, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta.
    -¡Si tú estás solo en tu planeta!
    -¡Hazme ese favor, admírame de todas maneras!
    -¡Bueno! Te admiro -dijo el principito encogiéndose de hombros-, pero ¿para qué te sirve?
    Y el principito se marchó.
    “Decididamente, las personas mayores son muy extrañas”, se decía para sí el principito durante su viaje.

    Antoine de Saint Exupéry “El Principito”

  2. Ayer leí, su entrada en, Tarifa al día, titulada “ El vertedero de la democracia “ y observando que se resiste a trasladarlo a esta su Bitácora favorita, y yo impaciente por decir lo que pienso, pues me decido y lo pongo en este espacio. Espero Sr. Prometeo que no le importe.

    Pienso que en la situación actual, nuestra democracia representativa está obsoleta, es endogámica, incoherente ineficiente e indecente.
    Necesita de una revisión rápida de los fallos del sistema actual, que deberán ser corregidos en una hipotética futura acción de reforma de la Ley Electoral:
    · Sustituir la elección actual de candidatos en listas cerradas por listas abiertas donde el ciudadano seleccione quienes le representan.
    · Elegir el representante de su distrito o comarca, y recibir de este información y asistencia directa cuando lo necesite.
    · Organizar circunscripciones en torno a 100.000 habitantes, para dividir por distritos en grandes ciudades, o concentrar municipios en zonas rurales.
    ·
    · Exigir que los partidos o asociaciones que presenten candidatos cumplan con todo rigor el artículo 67 de la Constitución que prohíbe el “mandato imperativo” es decir, la disciplina de voto según los criterios del partido.
    · Fomentar la participación de candidatos libres, ocupar escaños en función directa de los votos obtenidos y derogar las fórmulas de distorsión de resultados que contiene la “ley D`Ohm”.
    · Concretar las funciones de los tres poderes y asegurar su clara independencia. Mandato muy concreto para que el “ejecutivo” actúe como gestor y ejecutor de las decisiones que se tomen en otros estamentos democráticos.
    · Abrir vías para que la democracia se haga paulatinamente más participativa por los ciudadanos en directo. Comenzando por consultas puntuales a asuntos de largo alcance como: Una cuestión de máxima urgencia o necesidad (estado de guerra, acción militar, estado de excepción, etc) una moción de apoyo, o de censura al gobierno, o aprobación de los presupuestos generales de la nación.
    · Esto sería simplemente un esbozo de un modelo de democracia participativa sobre el que hay mucho más que decir.

    Saludos.

  3. Sr. Prometeo, me preocupa su gatito, todo el día haciendo equilibrios encima de su hombro. Yo que usted lo pondría en una cestita con su mantita para que no se resfríe. De todas formas, su amor por los animales le honra, eh… aquí un regalito para los dos.

  4. Estimados comentaristas, perdonen en primer lugar mi tardanza al responder.

    Señor Mediterráneo, la entrada no la coloqué aquí, primero, porque el día de marras me tocó mesa electoral; luego simplemente se me olvidó. No puedo estar más de acuerdo con sus propuestas: modificar así la democracia es mejorarla, no acabar con el sistema como piensan los que se benefician de él.

    Señor/a Miau, le agradezco su interés por Obami, pero no se preocupe por su equilibrio: ya lo quisiéramos muchos tenerlo parecido, en las alturas y a ras de suelo. El vídeo es interesante, sin embargo, chirría un poco que dos voces tan extraordinarias se pongan a hacer el ganso más que el gato: se asemeja a un político acudiendo a “La Noria”.

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