Luces y tiempos

La luz de la infancia son los marrones y grises que van cubriendo los objetos de una habitación en un atardecer de septiembre. Son colores, sombras y matices que no pertenecen verdaderamente a esta edad pero que surgen furtivos y con cautela como anticipación de un futuro por suceder.

George Eastman House - PARENTS MAGAZINE, GIRL WITH CAT (Flickr)

Treinta o cuarenta años después, esos matices del ocaso se han ido asimilando de muy diferentes modos, y es tiempo de descubrir lo que sí se relaciona con los colores de la infancia y sus luces, con el azul libre del cielo, con el verde oloroso de los árboles y los cegadores mates de pétalos y corolas de las margaritas, y las corazas brillantes de hormigas y escarabajos y la sangre alegre y fresca de sandías y más densas del terciopelo de las rosas; e ir desde el cerúleo al turquesa y al turquí mientras te contemplan sentados desde la arena fina y perla.

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