Amado por la costumbre

La costumbre es obligación y esto último parece no casar muy bien con el amor: cualquiera en este caso usaría otro término más ambiguo y menos comprometedor, como el cariño o el roce; sin embargo que alguien esté acostumbrado a amar no debe implicar infravaloración en su sentimiento.

The Library of Congress - N.Y. Skyline, 1913 (LOC) (Flickr)

La costumbre. Hay que mimarla y cuidarla, saber destacar sus bondades y ocultar lo demás. A la costumbre hay que mirarla a la cara frente al espejo y atusar con colonia fresca sus pelos desmandados, afeitarla y lavarla, y después de esto sonreírle y guardar lozano su rostro en la memoria.

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