La triste reina del país de Codorníu

jonny2love - Discovery (Flickr)

Recuerdo bien los primeros discos de música que tuve entre mis manos mientras los oía: el dueño me invitaba a ojear las fundas mientras que ponía el LP en el tocadiscos, y ya eso parecía conformar una entrada al mundo adulto a través de un rito que entonces no era precisamente de niños ni todavía de adolescentes. Solían ser los discos de los hermanos mayores, pues los de los padres no nos atraían, como todo lo que relacionábamos con ellos, y por mucha Aretha Franklin, Emilio el Moro, Sinatra o Concha Piquer que pudiésemos disfrutrar, y nos hablaban de cosas que, en primer lugar, no entendíamos en absoluto, pero que nos revelaban que existían otros mundos, exóticos, prohibitivos y quizá pecaminosos. Las portadas de entonces se preparaban con más atención, simplemente porque su tamaño permitía mejor su contemplación, y era lo primero que empezaba a aportar información de la música que iba dentro.

Podría no volver a ver nunca esas imágenes y, aún así, me sería imposible olvidar la figura de John Travolta presentando el Saturday Night Fever, o las gafotas de cristales lilas de Janis Joplin sobre la moto en la fotografía que ilustraba sus Grandes Éxitos. Pero sin duda los que más me impresionaron fueron el Discovery donde Alí Babá descubría el símbolo de la ELO en multicolores luces de neón o el monstruo triste del News of the World que dejaba caer de su mano los cadáveres de los componentes de Queen.

Ya saben ustedes de mis problemas a la hora de plantear las entradas de Falsa memoria: la de giros que doy y la de morralla que termino metiendo. Hoy tampoco iba a ser menos pues los dos párrafos anteriores quieren ser introducción de una de las campañas de Navidad con las que ya nos atizan no nos vayamos a olvidar de que se acercan fechas en las que hay que gastar.

Contagiando felicidad desde 1551” -que con lo cansado que es levantar el ánimo a los demás, imagínense llevarlo haciendo desde hace cuatro siglos y medio- es el título de la campaña de Navidad 2010 de Codorníu. Los creativos de publicidad que la han ideado han querido acompañar las imágenes con el Somebody to Love de Queen que siempre me ha gustado mucho (todo lo que cantaba Freddie Mercury quedaba siempre muy bien), por lo que no tengo nada que objetar sobre la canción en sí, sin embargo, lamento la contradicción en la que cae el anuncio apelando a la felicidad cuando la letra de la canción no puede ser más triste.

¿A qué se debe este patinazo? ¿A que los creativos no saben inglés y no se han apercibido de lo que le ocurre al protagonista de la canción? ¿O a que han despreciado al público al que lo dirigen creyendo que no van a notar el resbalón? Pues no creo que haya nada más lejano a contagiar felicidad que alguien desgañitándose al rogar a su Dios (quién sabe si porque no tiene a nadie más a quien quejarse) que le busque a alguna persona no para sentirse amado, sino para amarla, es decir, que está tan solo y abandonado que no quiere sentir cariño, sino darlo, y tan solo está que no es capaz de encontrarlo por sí mismo.

Perdonen la traducción, pero no he podido encontrar nada mejor y es que eriza los vellos leer eso de “no voy a enfrentar ninguna derrota / tengo que salir fuera de esta celda de prisión”, pero uno no sabe si la carne de gallina se debe al horror o a algún tipo de emético.

6 Comments

  1. Las mujeres del Sur tienen la costumbre de pedirle un novio a San Antonio, enseñándole las ligas que aguantan sus medias (ropa femenina).
    Pero esto, de dirigirse a Dios sin interlocutor es la primera vez que lo escucho.
    Me sorprendo,viendo la cara de desesperación de mi admirado, freddie Mercury, rogándole al Supremo una persona a quién querer.
    Y como, pasado unos días de cantar dicho tema, Dios le concedió dicho “don”.Observando como disfrutó durante años con sus queridos amigos y lo feliz que fue su final.
    Éste que está aquí, se queda con su muñeca hinchable, que se deja querer una jarta…

    Saludos.

    Javier

  2. Estimado Javier:
    Gracias por el piropo que creo dirigido a mi. Ése tipo de adjetivos sólo me los lanza mi madre, pero en su caso lo encuentro bienintencionado.
    Por otro lado, muy equivocado está usted si cree que voy a actuar de maestro de gramática, pues yo no he pronunciado ningún dictado, y quien sabe puntuar no pierde nada de tiempo haciéndolo mientras redacta; tampoco veo su redacción con falta o exceso de algo: quizá se haya comido algún espacio o alguna tilde, pero el hambre siempre es disculpable.
    Alabo el gusto de sus santos padres a la hora de bautizarle y aprovecho para felicitarle con un día de antelación.
    Le agradezco las visitas y los comentarios.

  3. Hola prometeo, soy admirador de Ready Freddy y también me encanta este tema. Pero no estoy de acuerdo con tu lectura. Creo que letra define perfectamente el estado del espíritu navideño en la crisis, no se trata de dar algo al prójimo (aunqe sea una sonrisa) esperando algo a cambio. Sino de hacerlo porque el simple placer de hacer algo bueno te hace sentirte bien contigo mismo, como Mercury dando amor. La desesperación es una metáfora del estado de ánimo en la crisis. Creo le va muy bien la letra. NO sé qué decir, feliz Navidad. Y que la música de Queen se reecarne mil veces más ante nuestras narices. Un saludo:)

  4. Es natural que no coincidamos, estimado Nauj77. En primer lugar creo que el espíritu navideño es un producto de consumo, por tanto inventado por quienes sacan dinero de ello para embaucar a quienes se dejan el dinero en ello. En la raíz de esa gran crisis financiera que iba a destruir lo que conocemos como civilización y que parece que ya se ha terminado (se habrá terminado para los causantes de la crisis que también son los que han sacado rédito para cambiar y dejar todo como estaba, mientras que los que han perdido son los de siempre), creo entender que se esconde el mismo intento de engañabobos.
    En cambio sí que encuentro verdadero tanto la pesadumbre del protagonista de la canción de Queen como el deseo de felicidad pregonado por Codorníu, pero sigo viendo ambas sensaciones incompatibles como para constituir el “Leitmotiv” de una campaña de Navidad cuyo fin es aumentar las ventas.
    Saludos. Gracias por la visita y el comentario.
    Felicidades, por último, por su bitácora. Sepa que, si encuentro alguna pintada digna del sitio, la fotografiaré y se la mandaré.

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