Cainitas somos


xcaballe - Ex-libris de José Saramago (Flickr)

En la entrada anterior les presenté a un hermano que no es hermano mío, pero como así nos consideramos, nos vale. El protagonista del último libro de José Saramago es Caín, aquel que, según la Biblia, mató a su hermano dominado por los celos, aunque para el portugués no es tanto un fratricida como un deicida en ciernes y sin futuro, un Nietzsche en acción sin la tecnología necesaria que, al no poder utilizar la quijada de burro contra Dios, lo hace con Abel (tal vez porque es la representación divina que tiene más a mano) y más tarde contra toda su creación, contra los planes divinos.

El Caín de Saramago es el ser humano real enfrentado a sus miedos y a sus dudas, pero no por ello busca refugio en brazos maternos o en supersticiones vanas y ridículas, sino que se enfrenta a lo que le estremece buscando respuestas y exigiéndolas a quien cree responsable.

Siguiendo con la Iglesia y sus mandamientos y después de que la conferencia episcopal haya avisado a los diputados católicos que apoyar la reforma de la ley del aborto puede llevar a la excomunión, sentados quedamos esperando a que amenacen, bueno, a que adviertan que tendrán similar castigo aquellos otros católicos que incumplan cualquier mandamiento divino, como el de no robar, el de no matar (no sólo se asesina a fetos inocentes, sino también a personas de todas las edades), pues por desgracia no carecemos de políticos corruptos, que roban, o de los que ordenan asesinatos con apoyo legal o sin él.

Jaume d'Urgell - Santiago de Compostela 1938 (Flickr)

Lo que tiene que disfrutar Saramago, con lo ateo que es él, utilizando conceptos religiosos para arremeter contra la religión.

8 Comments

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Un, dos, tres…aquí Comando Cainita.Un, dos, tres al habla Comando Cainita…..al habla con Comando Abelita.
    Desde el campo de batalla,el Comando Cainita, pide la rendición, hemos perdido a todos nuestros hombres. Algunos quedan, pero no sabemos si son muy hombres y el gato también ha desparecido. Vuestras armas invencibles o invisibles?, es igual como sean. Vuestro poder técnico de destrucción masiva y aniquilador es feroz, como el lobo.
    Estamos rodeados y sin más dilación; Nos Sometemos a vuestras condiciones.
    Mañana sacaremos la bandera blanca, hoy no puede ser, la están lavando.
    El Comando Cainita, además de ser muy malo es torpe y muy guarro.
    Termino mi intervención cantando nuestro lema: “ESTAMOS TAN ACOSTUMBRADOS A PERDER QUE CUANDO GANAMOS, NOS ENFADAMOS”.
    Un, dos, tres, el Comando Cainita se retira,cambio y corto.

  3. Estimado visitante:
    Simplemente por no confundir: ¿por qué no usa usted otro nombre, por ejemplo Comandante Cainita?
    Por último, la torpeza por desgracia es difícil de evitar, no así la suciedad: ¡Lávese usted un poco más!
    ¡Hasta la próxima!

  4. Estimado Prometeo:
    Cada uno es como es, cada quién es cada cual.
    Hay listos y torpes, pero muchas veces se confunden quién es el listo y el torpe.
    Y yo, en vez de contestarle con un improperio como el que usted me obsequia, le dedico este video.

    Saludos.

  5. Estimado usurpador:
    Ese improperio que dice usted que le regalo pierde gravedad desde el momento en que sólo es constatación de una afirmación previamente vertida por usted, pues si no tiene reparos en presentarnos al comando cainita y por ello intuimos que usted de tal comando al menos es comandante, y luego nos confiesa que no pueden ondear bandera blanca porque se está lavando y que son torpes y guarros, ¿de dónde nació el rumor que desembocó en ese improperio?
    Gracias por la dedicación: voy a intentar que se vea aquí directamente.

  6. Estimado Javier:
    No sé si con lo de adicto a internet se refiere usted a mí; si así fuera, el que padece la adicción es el último que se apercibe de ello, por lo tanto y por lo que a mí respecta, no padezco eso.
    Por otro lado, por mucho que se haga hincapié actualmente con los diferentes tipos de adicción, sus consecuencias y sus remedios, creo que son actitudes congénitas al ser humano, no por ello deseables lógicamente, y que quien no está enganchado al gimnasio, lo está a la barra del bar, a la lectura o a la especulación inmobiliaria. Lo que nos trastorna del todo en cualquier caso es la sobredosis.
    Un abrazo.

  7. Los abrazos que sean para otros, me contento y me sobran con los de mi gente.

    Tengo que confesarle que es usted prudente cuando habla de mis sobredosis, lo mío son vagonetas de papas aliñas, jamón, queso y si puede ser unas gambitas de Sanlucar.

    Éa, hasta la próxima.

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