Renacimiento mogol

 Alejandro_Cortés - Fernando Quiñones (Flickr)
Alejandro_Cortés - Fernando Quiñones (Flickr)

A la lectura se le denomina en muchas ocasiones aventura, y no creo que sea un símil equivocado. Es aventura y es expedición y descubrimiento: a veces se halla El Dorado y otras la decepción. Por la época en que leí La canción del pirata de Fernando Quiñones, también encontré Los mares del sur de Vázquez Montalbán en la biblioteca de mi tío Curro: no en vano, el primero fue finalista y el segundo ganador del Planeta en 1979, por eso habían sido adquiridos a un tiempo.

Claudia Vasconcelo - El Caleuche???? (Flickr)
Claudia Vasconcelo - El Caleuche???? (Flickr)

La atracción de la aventura en la historia misma fue lo que me hizo decantarme en primer lugar por la novela del gaditano. Sé que me gustó muchísimo y que, como toda buena historia, me dejó con ganas de más; así que ahí estaba lo que podía constituir mi segunda parte de lectura de piratas, pues ¿de qué sino se iba a tratar una novela con tan exótico título? Ya me veía en el pellejo de Marlon Brando atacando navíos y buscando tahitianas, sin embargo no fue así y lo único que recuerdo de la aventura del detective Carvalho es que se masturbaba…, vamos, nada agradable.

De los libros podemos tener noticia a través de la crítica en prensa, por recomendaciones de otros lectores o con los datos que obtenemos en las solapas del libro. En el primer caso, es obligatorio leer al crítico que mejor se adapte a nuestros gustos, pues si no la desorientación va a ser completa y eterna. Otros lectores nos pueden recomendar con más ecuanimidad aun sujetos al baremo de su gusto, ya que no van a estar obligados a editor ni autor alguno, cosa posible en los críticos de profesión. Las guardas de un libro no es otra cosa que el último sitio para publicitarlo, por lo que tampoco son muy de fiar. Como lector, finalmente, aconsejo guiarse por el instinto y el gusto que, sinceramente, son tan imprevisibles como el azar.

Pues bien, todo este introito lo he redactado sólo para hablar de la novela señalada en la entrada anterior, La encantadora de Florencia, que elegí casi por obligación, por escoger uno de los que aparecían en un catálogo de Círculo de Lectores.

Javier Antón - Akbar mecenas
Javier Antón - Akbar mecenas

Nunca había leído nada de Rushdie, y no me interesaba tal vez porque las polémicas con literatos que no versen sobre literatura pueden parecerme más publicidad que otra cosa (pensándolo bien, ¿por qué surgen controversias literarias?, ¡pues también para vender, iluso!) y, sí, me estoy refiriendo a su problema al publicar Los versos satánicos y a la fatwa que lanzó contra él Jomeini, y asumo que en esto último el escritor poco tiene que ver a su pesar.

Así que, como yo tampoco quiero dar muchas pistas porque mis comentarios quizá podrían disuadir de leer esta bella novela, sólo quiero dejar unas pinceladas. Usando la historia como fundamento para leyendas y fábulas, aunque al principio pueda parecer otra cosa, Rushdie enfoca de otra manera el punto de vista occidental sobre civilizaciones pasadas e, igual al Sur explicado como Norte, nos hace saber que nuestro endiosado Renacimiento italiano pudo parecer bárbaro a ojos del artífice del cénit del imperio mogol en la India.

Lectura adictiva afrutada con risas, sorpresas y reflexión, mucha y dinámica.

1 Comment

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s