“…como yo digo…”

Me parece digno de comentario el gusto y la manía que tenemos todos por apoyar nuestras ideas hechas frases con citas ajenas o con la intención inocente de adornarnos -ahí, a la derecha, tienen una, sin ir más lejos-, en primer lugar porque es una actividad que conviene mucho al tema principal de esta bitácora, la memoria -con las citas no sólo homenajeamos al citado, pues también casi siempre esas palabras son dignas de alabanza, tal vez en detrimento de lo propio, qué se le va a hacer-, aunque por otro lado la cita, también, puede mostrar la inseguridad del opinante sobre la validez de sus aseveraciones, como si, previsoriamente, uno se aferrase a las palabras de alguien con solvencia para no quedar inerme ante la llegada de las críticas a lo dicho.

Desde hace ya unos años, sin embargo, vengo escuchando incrédulo a personas que utilizan algo así como la “auto-cita”, empleando asimismo la coletilla que me sirve de título para esta entrada, con ocasión de cualquier excusa, sea cual sea la anécdota, el chisme o la circunstancia que estén contando, sean experiencias propias o no. Para más inri, en la mayoría de los casos no son ideas originales de quien las expresa, sino transformaciones de pensamientos ajenos -aunque tampoco hay que descartar que quien se lo atribuye ignore que ya se le haya podido ocurrir a otro-, o de una originalidad que no puede escapar del lugar común, de la reiteración e incluso de la tradición:

“Sí, está acusado de corrupción…, como yo digo, todos los políticos son iguales.”

Evidentemente, la escasa originalidad de este sujeto no resta veracidad a sus palabras, pero es triste que nos quedemos con los mismos conceptos y las mismas frases de siempre cuando se supone que poseemos un enorme caudal creativo y una magnífica lengua para darle cauce.

Byron misántropo
Byron misántropo
stephsthename - quote/poetry/art book (Flickr)
stephsthename - quote/poetry/art book (Flickr)

Y ahora se me pasa por la mente que esta entrada esté más vista que el tebeo; no sólo eso: que esta bitácora en sí, ignorante de mi, puede existir en otro tiempo y lugar, con más perspicacia y humor y con más éxito. Y yo aquí dándomelas de cínico… Pero, como digo yo, que la originalidad se logra sabiendo ocultar bien las fuentes de donde uno se nutre.

“Nos condenamos siempre por lo que decimos, no por lo que hacemos.”

Javier Marías. Todas las almas

7 Comments

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Hay una frase que tengo grabada en una camiseta que compré en Galicia y cada vez que la leo,pienso( algunas veces hasta pienso, ehhhh)¿Por qué no tendré el valor de romper algunos tópicos?
    “SOY AQUELLO QUE CREO QUE SOY, PERO TAMBIÉN AQUELLO QUE MUESTRO”.
    Y yo, amigo de gatos callejeros,ni sé lo que soy, ni puedo mostrarme como soy,perdería mi honorable popularidad ganada a pulso por los comentarios de mis buenos amigos.

  3. Si uno es una cosa y muestra otra, al menos es versátil, el problema surgiría cuando ambas cosas fuesen lo mismo pero el dueño las considerase distintas, o cuando éste supiese qué es lo que muestra y no lo que es o, finalmente y para redondear lo surrealista del caso, cuando creyese que lo que muestra es lo que es y viceversa, y además disfrutase pensando que era capaz de engañar a los demás.

    ¿Quién es, pues, Prometeo Acomplejado: aquel que se eterniza frente a la pantalla del ordenador, quien se muestra tan ordinario y sin aristas que aburre, o el que cree poder confundirse entre los gatos pardos y resulta que nunca sale de noche?

    ¡Ay, omaita! ¡Qué me duele pensar!

  4. Gracias por los halagos. En concreto, me ha emocionado lo de la estética, que nadie me ha dicho nada tan bonito después de la foto de recuerdo de la primera comunión.

    Saludos devueltos, señor de Micheo.

  5. Señor prometeo, siempre con sus buenas palabras a quienes le halagan y tan despellejante con los que le critican.
    En realidad solo le escribía para decirle que tenemos que reavivar el contacto, la mistad no puede romperse por tan solo 30 kms, espero que hagas un espacio en su tiempo(porque debes tener mucho libre despues de ver tu blog) y nos veamos en breve.
    Saludos

  6. Una amistad que anda congelada ciertamente se puede quebrar si de pronto se manipula de modo impropio. Sin embargo, sólo es cuestión de ponerla en el microondas dos minutos a media o baja potencia para que retome con más fuerza el sabor y el aroma de cuando estaba fresca, y es que ya se sabe que la frialdad no viene mal para prevenir ciertas arrugas en rostro y corazón.

    (Es que hoy descongelé un atún encebollado que estaba más bueno que cuando lo cociné).

    Un saludo, hombre y, “como usted dice”, nos vemos en los puertos o en la falsa memoria, ya sea la original o la de tarifaaldia.es.

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