Tornay

El compañero del que traté en la entrada anterior se llama José Eduardo Tornay Gómez. Siempre tuvo “veleidades” literarias, y algo de su obra ya ha llegado a buen puerto.

Mataba una tarde en la biblioteca municipal y saqué de la estantería de las novedades (novedades en la biblioteca que en librerías ya no son y sí es fácil encontrárselas en el mercado como segunda mano) un tomito publicado por la Diputación de Cádiz llamado Café negro, título sugerente que continuaba con “Selección de narradores campogibraltareños” como subtítulo explicativo. Mi yo cotilla, o mejor el Prometeo curioso que albergo, me forzaron en primer lugar a hojear – ¿o fue ojear lo que hice?- el libro buscando el índice por ver si conocía a alguno de esos autores campogibraltareños. De un rápido vistazo di con un apellido que me sonaba demasiado, primero porque, aunque ya perdido en los principales, es herencia familiar y también porque así firma un conocido periodista y escritor comarcal, Juan José Téllez. Pero también, sorpresivamente, di con el de Tornay, que no es precisamente muy común sobre todo gracias a esa “y” final, por lo que se me vino muy rápido a los ojos. Me sorprendí, por saberle publicado, no porque desconociera que escribía.

Posteriormente he podido comprobar que se le ha vuelto a editar, ya en solitario, en al menos tres ocasiones: A la sombra de los bloques, Los observatorios y Los dueños del ritmo. Los dos primeros son colecciones de relatos y el último una novela corta.

José Eduardo Tornay en la Torre Vigía
José Eduardo Tornay en la Torre Vigía

A primera vista, sabiendo que es escritor, uno podría relacionarlo con Cabrera Infante, Camilo José Cela o Juan Manuel de Prada, que a su vez y entre ellos no tienen demasiada relación, cierto. Como escritor ha explorado su territorio, su tierra, que le sirve siempre de primer personaje; con su comarca y su ciudad muestra y demuestra su visión de lo general, de ciertos aspectos de nuestra sociedad que más trabajo, sufrimiento y desvelos nos causan, como el ascenso social, la soledad relativa en la que en ocasiones nos sorprendemos, el ansia por el amor y el sexo… En ese localismo sí lo relaciono con el escritor cubano de antes.

El título de esta entrada que le dedico es su apellido, pues así nos conocíamos y nos nombrábamos en el colegio, por el primer apellido, como a Andrades, Corral, Domínguez, Reguera, Calvente, Franco, aunque también éramos Esteban, Luis, César, Aurelio…

Ahí está a disposición de ustedes una entrevista que se le hizo para internet, y que es de donde he sacado la imagen.

1 Comment

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s