Claudio Magris: “Conjeturas sobre un sable” (Anagrama, 2007)

“…aquellos recuerdos que, […], han tenido el efecto de una sacudida en mi vida, en mi memoria, que ya de vez en cuando se confunde,…” (p. 11).

“…ayudar quiere decir escuchar al otro, seguirle en sus laberintos sin extraviar el propio camino, apoyarle sin debilidad y corregirle sin rencor, identificarse con sus fantasmas sin perder los propios, saber ofrecerle la otra mejilla o darle una bofetada, según los casos.” (p. 15).

“La ambigüedad es un pretexto de los débiles, para achacar al mundo su incapacidad de discernir,…” (p. 30).

“…uno de esos inmorales que truenan contra la moral cristiana y las convecciones burguesas y que no serían capaces de causarle daño a una mosca ni portarse mal con una muchacha. Si proliferara más este tipo de personas, tal vez el mundo sería mejor,…” (p. 50).

“La jeringuilla con la que un drogado se pincha, le quita años de vida, pero le regala un día. Tal vez estemos viviendo también nosotros de esa forma.” (p. 56).

“La costumbre ejerce un extraordinario poder sobre nosotros; nos induce a repetir los mismos gestos con descuidada esclavitud, tanto si se trata de coleccionar sellos como de fumar o de hacer de verdugo.” (p. 60-61).

“…con el aspecto tranquilo de quien se ha despedido de las cosas.” (p. 98).

Javier Antón - El sable de Magris
Javier Antón - El sable de Magris

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