1. intr. impers. Soplar el viento o hacer aire fuerte.

lyceo_hispanico - Pint Ren Qua~H9.BOTTICELLI.EL NACIMIENTO DE VENUS.DETALLE2. (Flickr)

Escuchaba en la radio a una señora de origen hispanoamericano que reside en nuestro país. Se quejaba de las colas que había que hacer para gestionar trámites relativos a la obtención del permiso de residencia; comentaba que para ser de los primeros en la fila -y así ganar tiempo intentando hacer sus gestiones en sólo una mañana- había que pasar la madrugada en la calle, a las puertas de las oficinas de la policía, y relataba todos los inconvenientes lógicos que esto acarrea al pasar la noche sin dormir y a la intemperie: hambre, frío y la posibilidad de enfermar, pues ya el tiempo no es de verano y llueve y ventea.

Y por eso el título de estas líneas corresponden a la primera acepción que la voz “ventear” tiene en el DRAE. El verbo es similar a “llover” o a “nevar”, es decir, son verbos intransitivos (que no llevan objeto directo) e impersonales (que no necesitan sujeto que ejerza la acción). Son verbos que se refieren a nociones meteorológicas, de ahí que no se denote ni el sujeto -que sería la naturaleza, ¿o qué, en caso contrario?-, ni el objeto pues no hay que especificar a qué alude el verbo.

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ventear

Daquella manera - Pedo (Flickr)

Sin embargo, si somos curiosos y seguimos leyendo, encontramos que “ventear” tiene otros significados, como “tender algo al viento” o puede designar la acción de husmear queriendo averiguar algo. Los cuatro últimos se refieren al verbo en cuanto a su uso como pronominal, es decir, cuando deben llevar un incremento personal que alude al sujeto de la oración (me, te, se…). Tendríamos entonces la forma de infinitivo en “ventearse” y en presente de indicativo quedaría: “me venteo”, “te venteas”, “se ventea”, y así, conjugación ésta que despierta nuestra alerta, soslayaremos el asunto como personas educadas (y personos educados) que somos, recordando las reglas de urbanidad. No obstante, para quien interesare la cuestión, no es éste ahora mal sitio para recordar a un grande que ya se ocupó de tales menesteres zafios, don Francisco de Quevedo y Villegas, que escribió lo siguiente: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/91360408109026506300080/p0000001.htm

Cierto es, de cualquier modo, que Quevedo no incluyó lo siguiente en su relación de hazañas del culo:

Y bueno, ya está bien por hoy, que empezamos con Botticelli y mira por dónde vamos.

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