A Michael Jackson -tras su muerte, más que nunca- se le considera el rey del pop por sus éxitos y por su modo de innovar la música: que si los bailes, las letras, las melodías y los videoclips.
No sé por qué de pronto me he visto escribiendo en el cuadro de búsqueda del youtube “Golpes Bajos”. Por supuesto aparecen varios vídeos de castañazos, caídas varias y dolores de ingle, pero verdaderamente internet es capaz de albergar cualquier cosa, todo, o va a terminar haciéndolo, visto lo que me ha ofrecido sólo está página sobre el grupo de música español de los años 80, los autores de “Malos tiempos para la lírica” o de “No mires a los ojos de la gente”.
Este fue de verdad el primer grupo de música que me gustó sin intervención de nadie, es decir, que ni los escuché gracias a otra persona ni tampoco tuve noticias de su existencia por nadie. Fue tras oírlos en dos o tres ocasiones en los “40 Principales” cuando supe que me gustaba aquello tan extraño. Poco después empecé a escucharlos con más asiduidad por mediación de los hermanos mayores de algunos amigos que tenían sus discos, y así también comprobé que su extrañeza también aparecía en su aspecto, con aquellos pantalones de pitillo, cazadoras de cuero, calcetines de colores, zapatos con hebilla y corte de pelo post-punk. Por aquel entonces yo no veía tanta televisión como sí hice luego, así que las apariciones de este grupo me son desconocidas; nunca me impactó su altanería -que ahora aparece como nítida impostura y bisoñez- cuando empezaban a hacerse famosos frente a las preguntas de Paloma Chamorro:
Cierto es: por aquel entonces éramos tan jóvenes que no teníamos pasado: si echábamos la vista atrás sólo había vacío, así que sólo se podía mirar y caminar hacia adelante.
Quede como final un vídeo-clip del grupo (nunca supe que entonces se grabase nada para promocionar la música a excepción de los conciertos en play-back en los programas de música de las televisiones nacionales, o mejor de la televisión única, que dejaron hace ya un tiempo de existir), que da risa ante los pocos medios que se tenían entonces. Observen ustedes la influencia del barriobajerismo, de los Chichos y del super 8. Sorpréndanse ante los escenarios elegidos y la aparición fantasmal del cantante; aunque hay que señalar que, por la misma época, The Smiths grababa el “This Charming Man” que ahora queda mucho más cutre que esto:
¿Qué habrá sido en la vida real de los protagonistas del clip? ¿La madre no parece la señora Cándida de Gomaespuma?. Del cantante, de Germán Coppini, sé que ha seguido dedicándose a la música con no muy buena fortuna y que ya no tiene esos pelos: ni ésos ni ninguno. Pese a todo, Prometeo Acomplejado agradece desde su rinconcito los buenos momentos que se nos dió a pasar.
P.D.: Golpes Bajos nos vino de, en aquel tiempo, la lejana Vigo. Hoy, 1 de marzo de 2009, los gallegos han concedido mayoría absoluta al PP, ya sin Fraga. En fin…
En la última campaña de promoción del turismo en Andalucía por la consejería del ramo se ha utilizado como banda sonora la canción “No puedo quitar mis ojos de ti” interpretada por Alba Molina. La canción es una versión aflamencada de “Can’t take my eyes off of you” cuyos autores son Bob Crewe y Bob Gaudio y que fue un gran éxito del cantante Frank Valli allá por el año 1967. Posteriormente ha sido versionada en numerosas ocasiones y en numerosos idiomas, no sólo en inglés y en español.
No he podido averiguar quién fue el primer cantante que la grabó en español, tal vez fue Matt Monro; y todas esas versiones que he encontrado en nuestro idioma aparecen firmadas como obra de Gandeo, Creve y McCluskey, apellidos que obviamente son difíciles de relacionar con naturales de algún país hispanohablante, aunque esto no es óbice naturalmente para que cualquiera de ellos pudiese tener el español como lengua materna. Así que no conozco al artífice de la versión en nuestro idioma, a quien le pudo la medida del verso o su desconocimiento del idioma pues así tradujo las primeras frases:
“No puedo creer que es verdad
que tanta felicidad
haya llegado hasta mi…”
¿Tan mal hubiera quedado el compás si se hubiese utilizado el subjuntivo en el primer verso? Aquí tienen dos enlaces a la campaña (a propósito, ¿para qué dos dominios?):
Alba Molina canta muy bien, no seré yo quien diga que no, aunque no termino de cogerle el gusto a su nasalidad. Su madre canta mejor, por supuesto menos nasal, y con unos graves que transmiten una pasión de elegancia racial. Escuchen y vean esta actuación en TVE allá por los 70 (¡qué paradoja de título con estas imágenes!):
Más preguntitas como colofón:
¿Qué opinaría Blas Infante de un gobierno andaluz tan centralista, tan institucionalizado y tan estancado? ¿Qué opinaría de la oposición a este gobierno con esos mismos defectos? ¿Qué opinaría del pueblo andaluz, con su desarrollo y libertad, pero con su conformismo?
Como algunos de ustedes sabrán, este año he recibido como regalo de Reyes un violín (hasta hace unos días se ha venido anunciando en esta su bitácora favorita). Junto con éste he conseguido otro regalo, pues además del instrumento me veo impelido a aprender a tocarlo (esto más que un presente es una obligación, de acuerdo, como tantas sorpresas que nos depara la vida), pues sería triste que lo usara sólo de adorno, por muy bonito que sea.
.Cesar. - Salto al vacío (Flickr)
No quiero cometer ahora el error de aprender de oído, como me pasó con la guitarra (en aquellos tiempos no había tanta facilidad para todo, así que empezaron a enseñarme con números, a cada traste un número; si a eso añadimos a la amiga apatía que nunca nos abandona como fiel que es…), así que la obligación pasa a ser doble de golpe: no sólo tengo que aprender a tocar el violín sino que también pretendo llegar a leer solfeo.
Reflexionando sobre lo arduo que me resultará todo esto, termino entristeciéndome por no haberme visto obligado de pequeño a aprender música, para saber escucharla, catalogarla y criticarla, y también para poder leerla e interpretarla. Hablo de obligación del mismo modo en que llegamos a leer, a escribir, a aprender algo o mucho de nuestro mundo, a educarnos y culturizarnos, a todo eso que puede ser pesado y a veces útil e interesante si se tiene buenos docentes, a ese bagaje que caminará siempre dentro de cada uno y que es, en definitiva, lo que nos hace humanos en el buen sentido de la palabra.
Les mantendré informado de mis avances. Por el momento, sólo puedo ofrecerles una grabación del último concierto que ofrecí:
Sí, confieso que aquel día, aparte de necesitar un corte de pelo, estaba inspiradillo.
Todos sabemos que el hombre fue parido para crear emoción y transmitirla, ¿verdad?
La emoción nos llega a través de cualquier sentido o en combinación de varios. En ocasiones, la emoción recibida a través de un sentido nos revela otra sugerida por una sensación distinta y que en ese momento determinado no experimentamos. Esto último da mucho juego cuando sucede: por ejemplo, parece ser que al escritor Marcel Proust le animó a escribir una obra maestra.
FataLuna - La Musica (Flickr)
Ahora sólo les pido que pierdan tres minutos de su precioso tiempo para disfrutar de lo siguiente y luego a ver si son capaces de mentirme y de decirme que no se les han puesto los vellos de punta o que no han soltado una lagrimita, sí, pequeñita y no de terror o de tristeza, sino de emoción:
Emoción que relaja, place y complace, ayudándonos a olvidar crisis y disputas varias, que sólo sirven para amargar el poco tiempo que no podemos acumular y que se nos va gastando a cada paso.
Ya me gusta escucharla. Verdaderamente tiene una bella voz, capaz de transmitir casi lo que le venga en gana. Lástima que eso mismo va a ser lo que la destruya, eso y quienes están sacando tajada de un ídolo caído -no, todavía no-, que va cayendo.