Recuerdo bien los primeros discos de música que tuve entre mis manos mientras los oía: el dueño me invitaba a ojear las fundas mientras que ponía el LP en el tocadiscos, y ya eso parecía conformar una entrada al mundo adulto a través de un rito que entonces no era precisamente de niños ni todavía de adolescentes. Solían ser los discos de los hermanos mayores, pues los de los padres no nos atraían, como todo lo que relacionábamos con ellos, y por mucha Aretha Franklin, Emilio el Moro, Sinatra o Concha Piquer que pudiésemos disfrutrar, y nos hablaban de cosas que, en primer lugar, no entendíamos en absoluto, pero que nos revelaban que existían otros mundos, exóticos, prohibitivos y quizá pecaminosos. Las portadas de entonces se preparaban con más atención, simplemente porque su tamaño permitía mejor su contemplación, y era lo primero que empezaba a aportar información de la música que iba dentro. Leer el resto de esta entrada »
Hoy que se va a producir ese gran evento futbolístico que siempre se nos presenta como el partido del siglo, quiero trasladarles unas reflexiones sobre lo que le debemos a este gran deporte y/o espectáculo:
En la entrada anterior les presenté a un hermano que no es hermano mío, pero como así nos consideramos, nos vale. El protagonista del último libro de José Saramago es Caín, aquel que, según la Biblia, mató a su hermano dominado por los celos, aunque para el portugués no es tanto un fratricida como un deicida en ciernes y sin futuro, un Nietzsche en acción sin la tecnología necesaria que, al no poder utilizar la quijada de burro contra Dios, lo hace con Abel (tal vez porque es la representación divina que tiene más a mano) y más tarde contra toda su creación, contra los planes divinos. Leer el resto de esta entrada »
Una noche de otoño del siglo pasado un amigo me presentó en un pub a un guiri. Esa noche conecté bien con el yanqui rubio aquél e intercambiamos señas y contactos. A los pocos días él cruzaría hacia Marruecos y yo volvería a Sevilla donde realizaba mi prestación sustitutoria como objetor de conciencia del servicio militar a la patria (¡tela!: tecnicismos aparte, estaba pasando un tiempo en un asilo en Sevilla haciendo que cuidaba a los abueletes cuando probablemente ellos eran quienes miraban por mí y quienes me dieron lecciones que ningún libro o vivencia propia me podrán aportar nunca), por lo que imaginé que aquello sería una simple noche de diálogo agradable y que no volvería a ver más a ese tal Randy tan simpático y que no carecía de atractivo. Leer el resto de esta entrada »
Afortunadamente se terminó el secuestro: los pescadores están libres y los piratas tienen más dinero, por lo que vuelven a estar seguros de la rentabilidad de su actividad.
El_Enigma - Piratas Somalies (Flickr)
Pero surgen las dudas y no están relacionadas precisamente con este barco pesquero en concreto, aunque sí con algo previo a todo este embrollo y que no quiero calificar de raíz pese a que lo sea:
Si la pesca en aguas internacionales cercanas a las costas somalíes merece el esfuerzo, la lejanía y el peligro por los que se pasa, ¿por qué no explotan esa fuente de recursos países más cercanos a aquellos bancos pesqueros y, así, tienen la oportunidad de dedicarse a algo que consideramos legal?
¿Por qué la flota pesquera española tiene que irse tan lejos a faenar?
Lo siento: pueden parecer preguntas pueriles, pero las respuestas que creo intuir me parecen más interesantes que conocer el montante total del pago del secuestro y por cuántas manos intermediarias ha pasado y ha ido menguando.
Actualización: Dos opiniones sobre todo esto que me parecen bien atinadas: la de Maruja Torres y la de El Roto hoy y ayer.
Es invicto quien siempre es victorioso, aquel que nunca ha sido vencido. Con su étimo latino, invictus, ha titulado Clint Eastwood su película basada en el libro de John Carlin que relata el momento definitivo de la victoria de Nelson Mandela sobre el apartheid. Ya pudieron ustedes comprobar mi excitación cuando en su momento di noticia del lanzamiento del libro en español así como de los preparativos de la filmación; ahora edito esta entrada simplemente porque ya hay imágenes de la película, y no parece que vaya a decepcionar, al menos a mi.
Es cierto que es un tema muy manido la falta de imparcialidad en la prensa, pero he querido destacar estos ejemplos que parecen partir de los mismos datos estadísticos, por tanto objetivos, y que “amarilleando” titulan en negrita de modo tan distinto. El periódico Expansión pertenece al mismo grupo que El Mundo, y discapnet.es se edita por la ONCE.
Imagínense de público en el circo: en el número de los payasos hay uno que claramente se equivoca, que le pone la zancadilla al que no debe aunque rápidamente se acerca al caído para saber lo que le ha pasado, para confortarle y ayudarle a seguir, para que el incauto dé las gracias, continúe y vuelva a tropezar por culpa del cizañero.
Soy un mal autor de bitácora, lo sé. Sólo tengo que observar las visitas que recibo y su duración, datos que, por mantener el decoro, ciertamente no les voy a revelar.
No es falsa modestia considerar que mis temas, mis entradas, pueden carecer de atractivo para quien, en demasiadas ocasiones por pura casualidad, se acerca por aquí. De hecho, concluyo que o de verdad mis textos son soporíferos, o que las visitas que recibo no son las adecuadas para este sitio o que no sé promocionar la bitácora.
Gracias al señor Saussure concebimos la lingüística como una ciencia más donde todos sus elementos tienen su razón de ser en tanto en cuanto se relacionan con otras partes del discurso. De ahí surgieron ciertos métodos de aprendizaje de idiomas con los que se pretendía enseñar segundas y sucesivas lenguas con ayuda de la repetición de esquemas.