¡Bendita memoria tramposa!

9 Septiembre 2009

Nationaal Archief - Ostrich reads newspaper of caretaker (Flickr)

Nationaal Archief - Ostrich reads newspaper of caretaker (Flickr)

Para inaugurar este septiembre -¡emocionado saludo tu llegada!- he incluido algunos extractos de Mañana en la batalla… que me han parecido especialmente singulares.

Con esta novela descubrí, como lector, a Javier Marías: pasado el capricho aunque no el gusto por otros autores,  supe inmediatamente que, fuese cual fuese la obra de este Marías, iba a rastrearla, a seguirla como fascinado sabueso. Así ha sido. Recuerdo que esta primera novela que me inauguró como lector suyo la tomé de una estantería en la biblioteca municipal de Tarifa, quizá porque me atrajo especialmente el título, cita shakesperiana que me hizo creer que iba a abrir alguna especie de novela histórica: nada más lejos de lo que en realidad es. Leer el resto de esta entrada »


Javier Marías: “Mañana en la batalla piensa en mí” (Random House Mondadori, 2006)

1 Septiembre 2009

“Eso es lo que el pánico hace y lo que suele llevar a la perdición a quienes lo padecen: les hace creer que, dentro del mal o el peligro, en él están sin embargo a salvo.” (p. 40).

“…la memoria individual no se transmite ni interesa al que la recibe, que forja y tiene la suya propia.” (p. 70).

“…las ridículas investiduras honoris causa (no hay quien resista un birrete con flecos),… (p. 75).

sternenrauschen - Javier Marias ~ Tomorrow in the Battle Think On Me (Flickr)

sternenrauschen - Javier Marias ~ Tomorrow in the Battle Think On Me (Flickr)

“Es curioso cómo el pensamiento incurre en lo inverosímil, cómo se lo permite momentáneamente, cómo fantasea o se hace supersticioso para descansar un rato o encontrar alivio, cómo es capaz de negar los hechos y hacer que retroceda el tiempo, aunque sea un instante. Cómo se parece al sueño.” (p. 77).

“Hay un verbo inglés, to haunt, hay un verbo francés, hanter, muy emparentados y más bien intraducibles, que denominan lo que los fantasmas hacen con los lugares y las personas que frecuentan o acechan o revisitan; también, según el contexto, el primero puede significar encantar, en el sentido feérico de la palabra, en el sentido de encantamiento, la etimología es incierta, pero al parecer ambos proceden de otros verbos del anglosajón y el francés antiguo que significaban morar, habitar, alojarse permanentemente (los diccionarios siempre distraen, como los mapas).” (p. 83).

“…busqué entre sus páginas las esquelas tan abundantes, y allí estaba ya la de Marta dando una apariencia de orden a su muerte desordenada,…” (p. 90).

“…los niños carecen de visión de futuro y para ellos sólo existe el presente -no el ayer malsano y rugoso y quebrado ni el mañana diáfano y plano-, pareciéndose en eso a algunas mujeres y también a los animales,…” (p. 94).

“Lo más intolerable es que se convierta en pasado quien uno recuerda como futuro.” (p. 148).

“…cuando nadie deja nunca de estar en la vida mientras tenga conciencia y baraje recuerdos, es más, son los recuerdos los que hacen a todo vivo peligroso y deseante y siempre a la espera, es imposible no poner y cifrar los recuerdos en el futuro, es decir, no apuntarlos sólo en el haber perdido sino también en el debe y en lo que está por venir, hay ciertas cosas que uno no concibe que no vayan a repetirse,…” (p. 172).

“…hay quien cree que la intensidad de sus sentimientos es una garantía, los sentimiento exaltados se confunden con los procederes rectos.” (p. 335).

“…el viento me había encrespado más, también a ella un poco, el viento enloquece,…” (p. 338).

soulrush - Tomorrow In The Battle Think On Me. (Flickr)

soulrush - Tomorrow In The Battle Think On Me. (Flickr)

“Y cuán poco va quedando de cada individuo en el tiempo inútil como la nieve resbaladiza, de qué poco hay constancia, y de ese poco tanto se calla, y de lo que no se calla se recuerda después tan sólo una mínima parte, y durante poco tiempo: mientras viajamos hacia nuestra difuminación lentamente para transitar tan sólo por la espalda o revés de ese tiempo, donde uno no puede seguir pensando ni se puede seguir despidiendo: ‘Adiós risas y adiós agravios. No os veré más, ni me veréis vosotros. Y adiós ardor, adiós recuerdos’.” (p. 347).


A quien pudiere interesar…

18 Junio 2009

De cuando la memoria es lenitivo de dolores y añoranzas:

“Cuánto alegra comprobar que hay personas y sitios que siempre están, aunque permanezcan lejos o parezcan perdidos. Seguramente sólo se pierde de veras lo que uno olvida o rechaza, lo que prefiere borrar y ya no quiere llevar consigo, lo que no queda incorporado a la vida que se cuenta uno a sí mismo.”

Javier Marías: “Lo que uno lleva consigo” (La zona fantasma, 14-VI-2009)

 

Aquí la imagen de una calle como otra cualquiera, más bien fea, donde unos cuantos gastaron su vida mucho e intensamente.


Cerebro de gallina

1 Junio 2009

Así ha nombrado Javier Marías en su Zona Fantasma de ayer domingo al creador de un eslogan utilizado en la campaña pro JJ. OO. en Madrid en 2016. El lema dice “hola everyone“, así, en spanglish, como si la ciudad candidata fuese Gibraltar, Tijuana, San Diego o Miami, brother.

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“…como yo digo…”

23 Mayo 2009

Me parece digno de comentario el gusto y la manía que tenemos todos por apoyar nuestras ideas hechas frases con citas ajenas o con la intención inocente de adornarnos -ahí, a la derecha, tienen una, sin ir más lejos-, en primer lugar porque es una actividad que conviene mucho al tema principal de esta bitácora, la memoria -con las citas no sólo homenajeamos al citado, pues también casi siempre esas palabras son dignas de alabanza, tal vez en detrimento de lo propio, qué se le va a hacer-, aunque por otro lado la cita, también, puede mostrar la inseguridad del opinante sobre la validez de sus aseveraciones, como si, previsoriamente, uno se aferrase a las palabras de alguien con solvencia para no quedar inerme ante la llegada de las críticas a lo dicho. Leer el resto de esta entrada »


La fascinación del horror

10 Mayo 2009

javiermarias_es - Javier Marias [RAE] y Pérez Reverte (Flickr)

javiermarias_es - Javier Marias RAE y Pérez Reverte (Flickr)

He sacado las palabras para el título del último artículo de Javier Marías en El País Semanal de hoy domingo. El novelista, partiendo de una anécdota con su compañero y amigo Arturo Pérez-Reverte, confiesa tener ciertos gustos impronunciables por suponerse demasiado vulgares para personas de un alto nivel cultural como él; también cita gustos de esta índole de otras personas: los de Pérez-Reverte y los del poeta John Ashbery. Leer el resto de esta entrada »


Desilusión

30 Marzo 2009

teconleche - Desilusión (Flickr)

Dejó dicho Jorge Manrique que “nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar” y son los afluyentes, las lluvias y las aguas freáticas las que le aportan caudal. En este aporte se incluyen experiencias, vivencias, aprendizajes, amores, aventuras…, y del mismo modo lo negativo: pérdidas, obstáculos, desdichas y desilusión. Leer el resto de esta entrada »


Glorias nacionales

15 Marzo 2009

En el último número de El País Semanal, Ray Loriga y Javier Marías coinciden al tratar en sus artículos sobre el problema que surge cuando un difunto escritor enterrado fuera de las fronteras del país que lo parió, es reclamado -sus huesos, sus restos- por el gobierno de ese país como si se tratase de su producto interior bruto o de algún tipo de voto o escaño. Leer el resto de esta entrada »


Soluciones de arte contemporáneo

19 Febrero 2009

Aquí tienen de nuevo las imágenes de una entrada anterior con las soluciones del juego que entonces les propuse. Ciertamente no les voy a aclarar lo que sí es arte y lo que no. No creo que valgan mis gustos artísticos ni los oficiales: son ustedes los que deben decidir y, en consecuencia, valorar:

stavlokratz - Espacio para un Universo Isla (Flickr)

stavlokratz - Espacio para un Universo Isla (Flickr)

Esta fotografía capta un detalle de  la escultura Island Universe del artista Josiah McElheny, que actualmente y hasta el 30 de marzo expone el museo Reina Sofía en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro. A la vez pueden ustedes ver la película en la que el señor McElheny muestra los modelos que le han servido para realizar su obra, todo ello basado en teorías sobre el origen del universo. Para más información diríjanse a la página web del Reina Sofía.

temp13rec. - Contemporary art in the Stedelijk CS museum in Amsterdam (Flick

Aunque más parezca imagen de alguna campaña macabra de seguridad vial, ésta fue tomada en el Museo Stedelijk de Amsterdam.

K. P. - this is contemporary art (Flickr)

K. P. - this is contemporary art (Flickr)

Esta otra (iba a sustantivarla como “imagen”, pero me iba a repetir, y a mí, señores me  cuesta mucho tildar a esto de obra de arte, así que le quitaremos el modificador al sintagma nominal) obra, muy parecida a la anterior, se exhibía en el exterior del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago. No sé si las salas de este museo son pequeñas para acoger tan impactante obra o si el original artista ha querido jugar con la ambigüedad (¿?) de su obra ante los espectadores.

Bindalfrodo - Panda accident (Flickr)

Bindalfrodo - Panda accident (Flickr)

Aquí, en cambio, podríamos pensar que el artista-performer ha querido transmitirnos la soledad e impotencia del ciudadano de clase media en su hábito alienante. Pero no, como no sabemos de arte contemporáneo, ahora nos hemos equivocado. Esto sólo es una instantánea feliz que tomó un usuario de Flickr de un accidente extraño y aparatoso, aunque tal vez sin otras consecuencias.

En otros sitios de internet se ha seguido con pasión este debate a favor o en contra de cierto arte contemporáneo, así como a favor o en contra del artículo de Javier Marías, como en esta bitácora que en su día ya nos enlazó a nosotros a propósito del mismo asunto.

Hasta la próxima. Desde Falsa memoria nos queremos despedir por hoy aconsejándoles que, pese a todo, no dejen de crear sus propias obras, ya sean de arte, dramáticas o de cemento y hormigón (como la cara dura de algunos).


El arte contemporáneo según Marías

13 Febrero 2009

En su “zona fantasma” (ya saben: su artículo semanal en el suplemento dominical de El País) de este último fin de semana, Javier Marías opina sobre un asunto tan polémico como el arte contemporáneo.

Sin duda, su opinión es compartida por una gran generalidad, en la que también me encuentro, porque, además de parecer, querer o pretender ser un mundo cerrado o un coto vedado, el arte actual está alejado de la sociedad, en primer lugar porque son los artistas, galeristas y críticos quienes únicamente pueden juzgar lo que es válido y lo que no, relegando al público, sea más o menos entendido, a esperar su dictamen que debe ser acatado. Es entonces cuando quien es ajeno a ese mundo pasa por zoquete si no acepta o no comprende el dogma artístico.

Toda corriente, sea pictórica o escultórica y por supuesto también la literaria, se ha originado, en primer lugar, como respuesta a lo establecido, por tanto de algún modo quebrando algunas reglas para poder distinguirse de lo inmediatamente anterior, de lo académico. Sin embargo, esas nuevas corrientes, para poder terminar transcendiendo, tambíen debían contar con la simpatía del público tarde o temprano, pues en caso contrario caían en el olvido rápido.

En este siglo que estamos estrenando hemos heredado esa falsa impresión, creada por ciertos interesados sin duda, por la cual quien no aprecia cierto tipo de arte es porque no sabe hacerlo, es decir, no porque ese supuesto objeto artístico no sea capaz de crear emoción, sino porque quien lo presencia no sabe emocionarse con su contemplación (¡!).

Javier Marías afirma que él no es capaz de apreciar este arte (en concreto se refiere al creado a partir de 1965) aunque admite que nadie le obliga no ya a apreciarlo, sino tampoco a entrar en un museo sabiendo que lo expuesto no va a ser de su gusto. Su crítica, entonces, se dirige al arte que puntualmente utiliza el espacio público, las calles de una ciudad, como espacio expositivo, siendo los mismos lugares por los que habitualmente circulamos, habitamos y vivimos las salas donde el artista presenta su obra, obligándonos así indefectiblemente a contemplarlas. Alude, sin ir más lejos, a la reciente exposición de vacas en Madrid, la Cow Parade, a las esculturas de Botero, al arte conceptual de Christo (este señor “empaqueta” objetos grandes o edificios con telas o plásticos), o a las fotografías de cientos de personas desnudas en la calle de Spencer Tunick.

Ante la “invasión” del espacio público por este tipo de arte, el escritor concluye: “no creo que nada de eso sea buen arte, pero admito que otros lo crean y me aguanto mientras duran el “experimento” o la “exposición”. “. Tras esto, lo que termina de enojar a Marías es la actitud de aquellas personas que, por gusto, fetichismo o disgusto, con espíritu vandálico se dedican a saquear o destrozar estas supuestas obras de arte, de igual modo que no respetan el espacio público y sin saber dar una respuesta lógica y cabal de su comportamiento, del mismo modo que, para el columnista, los poderes públicos permiten la exhibición de ese supuesto arte contemporáneo sin saber muy bien la razón de tal permisión. Con esto termina redondeando su artículo La idiotez de no saber por qué.

Habrán notado que las imágenes que ilustran esta entrada carecen de títulos que las identifiquen, y es que les propongo un pasatiempo: averiguar cúales de ellas se consideran “arte contemporáneo” y cuáles no. Próximamente, a su alcance, las respuestas.