Hachís en el estómago

24 Noviembre 2008

-Ida y vuelta.

Javier Antón - Partiendo de Tarifa

Ante la taquilla hay un hombre que se ha expresado en mal español y que, con mano sucia, tiende un pasaporte de cubiertas rojas al tiempo que deposita pocos billetes y unas cuantas monedas. El taquillero, nada más levantar la cabeza al escuchar las palabras, sabe de qué va el asunto. Coje el pasaporte y lo acerca al escáner para tomar los datos del pasajero. ¡Qué maravilla de máquina! ¡Cuánto trabajo quita! Por algún motivo, sin embargo, el fogonazo no termina de leer la nacionalidad de este tipo de documentos, así que el taquillero debe teclear las siglas de ese país: RO, Rumanía. Otro pobre rumano con cara de asco, de susto, a veces de suficiencia, y siempre intentando disimular y no sabiéndolo hacer, como el gato doméstico que hace sus necesidades sobre la arena absorbente y mira a su amo que le observa y el felino vuelve los ojos hacia otro lado, como si así el humano no estuviera mirándole.

-Sesenta y seis con sesenta, por favor.

Bromas aparte sobre el guarismo del precio (que si ha subido una barbaridad, que si el número de la bestia) al taquillero le cuesta pronunciarlo bien, tantas eses y es, y ni siquiera los hispanohablantes suelen enterarse bien. Pero el taquillero sabe que, con estos pasajeros, no es necesario especificar tanto, sin embargo la rutina y el disimulo le obligan a actuar como en cada venta; igualmente, el rumano no se ha enterado de nada, pero no importa porque él ya ha dejado el importe justo sobre el mostrador, por eso actúa como si lo hubiera comprendido. Pese a esto se engañan, piensa el taquillero, porque todo pasajero que viene por primera vez, al escuchar la cantidad que se les exige, al menos pone cara extraña, sino se queja directamente de lo caro que le resulta; y estos pobres, si mañana por lo mismo le cobráramos el triple, seguirían sin protestar y viniendo con el dinero preparado.

Suelen venir en grupos -nunca aparecen solos- que antes de entrar en la estación marítima se deshacen, por lo del disimulo, ya saben. Pero en ocasiones, los menos preparados no pueden o no saben fingir, y se aprietan en la fila detrás de uno de ellos, seguramente del que mejor se defiende en español, para que en su turno ni siquiera tengan que aclarar la clase de billete que precisan, que con un gesto hacia el que acaba de comprarlo le dicen al taquillero lo que quieren.

El taquillero recuerda anécdotas, como la del que le preguntó a una de sus compañeras de trabajo, durante la venta, en la misma taquilla, que si se le notaba mucho a lo que venía, a lo que iba, y que en su país estaban las cosas muy mal y que esto ya era la última oportunidad. O aquellos dos que obtuvieron los billetes a través de un acompañante, de un marroquí que fue quien pagó el importe y que se comunicaba con ellos en inglés, que les dio ordenes y se quitó de en medio (literalmente, según el DRAE, significa “apartarse de un lugar o salirse de un negocio para evitar un lance, disgusto o compromiso.”) cuando los rumanos se dirigieron hacia la sala de embarque.

¿Y las fuerzas de seguridad? Evidentemente también saben de lo que va el asunto, pero a priori, felizmente, nadie puede ser detenido porque se suponga que se va a convertir en criminal (¿alguien recuerda una película de Spielberg, Minority Report, con Tom Cruise?). Pero el taquillero se acuerda de aquella vez que poco después de la salida del barco regresaron tres o cuatro de ellos a los que había atendido pidiendo la devolución porque la policía no les había permitido embarcar. O eso decían ellos. Puede que hubieran llegado tarde; o que al final se arrepintieran. ¡Claaaaro!

jhonycogollo - Hachis Marruecos (Flickr)

El taquillero no se encuentra con ellos a su regreso, pues su trabajo, obviamente, se desarrolla principalmente con los que parten, no con los que vuelven. Sin embargo, en ocasiones recuerda alguna cara que sale de la aduana (“¿Cómo? ¿no le han pillado? Tal vez al final se echó atrás”) o escucha a algún guardia civil: “Tenemos tres en el hotel”, o simplemente ve salir escoltado a alguno en dirección al hospital, para que le hagan una radiografía (después vienen los laxantes y el guardia encargado tiene que rebuscar bellotas entre las heces: “Si los que fuman vieran esto…”).

Naturalmente ustedes deducirán que el “bajarse al moro” no es privativo de una nacionalidad concreta, pues seguramente quienes más lo intenten sean ciudadanos españoles y marroquíes, por estadística simple, por supuesto. Esta entrada sólo pretende ser fiel espejo de una realidad conocida pero no bien entendida, aceptada pero no tolerada, contemporánea y también innata al ser humano, que nunca va a dejar de ir en busca de problemas cuando alguno mayor le complica la vida, como la miseria en sus muy variados disfraces.

Así es: hachís en el estómago, o en los neumáticos o en la vagina, y disimulo mal fingido en las miradas, que hay que salir del hoyo y ganar algo para seguir una temporada o, simple y tontamente, es para darse el capricho de un coche nuevo, de un plasma más plano, que también hay por ahí mucho inconsciente…


Música como emoción

21 Noviembre 2008

Todos sabemos que el hombre fue parido para crear emoción y transmitirla, ¿verdad?

La emoción nos llega a través de cualquier sentido o en combinación de varios. En ocasiones, la emoción recibida a través de un sentido nos revela otra sugerida por una sensación distinta y que en ese momento determinado no experimentamos. Esto último da mucho juego cuando sucede: por ejemplo, parece ser que al escritor Marcel Proust le animó a escribir una obra maestra.

FataLuna - La Musica (Flickr)

Ahora sólo les pido que pierdan tres minutos de su precioso tiempo para disfrutar de lo siguiente y luego a ver si son capaces de mentirme y de decirme que no se les han puesto los vellos de punta o que no han soltado una lagrimita, sí, pequeñita y no de terror o de tristeza, sino de emoción:

Emoción que relaja, place y complace, ayudándonos a olvidar crisis y disputas varias, que sólo sirven para amargar el poco tiempo que no podemos acumular y que se nos va gastando a cada paso.


Pornografía infantil NO

20 Noviembre 2008

Pornografía infantil NO

Díficil encuentro ser original en esta entrada. Por fortuna, toda persona de bien piensa de igual modo: que la pornografía adulta sí puede ser consentida -aspectos morales del asunto aparte- cuando todos los implicados son mayores de edad y aceptan participar, pero que en el caso de los niños nunca se va a dar este matiz, pues entonces entran en juego, por parte de los adultos, otros factores, como la violencia, la intimidación o el engaño.

Así, ante la certeza de no lograr la originalidad en esta ocasión, quiero rogarles a todos ustedes que hagan un ejercicio de imaginación y que se pongan en el lugar de cualquier niño que se vea forzado, pero intenten, por favor, sentirse en esa situación no con todo lo que ustedes conocen y han vivido, sino con la mente inocente de cualquier niño al que de pronto se le violenta de esta manera. ¿Acaso no es mayor el terror cuando no comprendemos su causa?

Nos parece abominable que se hostigue a un niño y se le obligue a hacer lo que no conoce ni entiende, que se fuerce psíquica y físicamente a un inocente. Tampoco se debe olvidar que quien directamente no acosa al niño, pero acumula, distribuye y negocia con pornografía infantil, también es culpable, como mínimo de no intentar poner fin a esta barbarie. Que entre el poseedor de cualquier material de esta naturaleza y el niño violentado no haya contacto directo no quiere decir que el pederasta no sea un presunto culpable, seamos políticamente correctos, pues, evidentemente, el hecho de que alguien demande pornografía infantil va a originar una oferta de la misma: es la base de toda relación comercial.

Así que, sin exageraciones, debemos estar todos atentos a cualquier página, foro o chat de internet que nos parezca extraño, ya saben, aquellos sitios en los que se utilizan expresiones como “angels”, “lolitas”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy”, para intentar frenar cualquier abuso que a través de aquí se pueda llegar a cometer,  y que estos pederastas escuchen nuestra protesta y exigencia:

¡¡Pornografía infantil NO!!


Salvador Dalí regresa al futuro

18 Noviembre 2008

En los últimos días esta bitácora está recibiendo muchas visitas en una entrada antigua.

http://memorioso.wordpress.com/2008/08/19/futuro/

“Futuro” se revitaliza y funciona desde el pasado. Pero a nadie quiero engañar, porque no es mi prosa, ni esta entrada, ni la misma bitácora la primera causa de este buen número de visitas. Todo se debe, primero, al funcionamiento de los buscadores de internet, que ni conozco ni quiero entender, y luego a la curiosidad de los visitantes. Lo que a estos les ha llevado a encontrar esta dirección ha sido la búsqueda de información sobre el pintor Salvador Dalí y, ¡oh, casualidad!, en su momento quise ilustrar la entrada con una pintura suya.

Dalí - Bañistas de Es Llaner (Colección J. Ensesa, Barcelona)

Tengo la impresión de que los últimos años de Dalí, su vida pública y en cierta medida también la privada porque en algún momento ya no supo diferenciarlas, funcionó en gran medida de este modo: recibiendo fama a fuer de chaquetero. ¿Cómo pudo ser posible que uno de los antiguos alumnos de la Residencia de Estudiantes de Madrid, cuyos amigos se apellidaban García Lorca o Buñuel, que admiraba a Picasso y a Velázquez, opinase que el dictador Franco era un gran político y formase parte, incluso con desvergüenza, de la “corte” franquista?

S. Dalí - Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas... (Fundación Gala - Salvador Dalí)

Seguramente, y sin que el pintor lo necesitase, no dudó en ser oportunista y así nos dejó un legado existencial que no necesitaba su obra pictórica; del mismo modo que el perpetrador de esta bitácora no se sonroja al retomar una antigua entrada, vaciarla de su contenido y volver a llenarla con lo primero que se le ocurra, sólo para usar palabras e imágenes que, probablemente, conseguirá atraer a más internautas. Disculpen la presunción (no hablo de inocencia, sino de las visitas que conjeturo que voy a recibir).

Moraleja: la genialidad no precisa de histrionismo alguno; no obstante, algunas actuaciones no por excesivas dejan de ser impagables, ahí tienen a Jack Nicholson at his best:

Y es muy pero que muy curioso que en Beverly Hills resida un coleccionista de arte llamado J. NIcholson que posee algunas obras de Dalí.


Exito y dinero

9 Noviembre 2008

Leo unas declaraciones de Esther Cañadas en el Magazine de El Mundo de hoy: “Éxito y dinero no me han hecho feliz”. Son las palabras de una modelo famosa que llegó a ocupar portadas de revistas de modas y de cotilleos, por lo que habrá sido tan valorada como denostada. El periodista aclara en la introducción a la entrevista que la modelo “vuelve con la cabeza y el corazón en su sitio”, dando a entender que después de sus fracasos sentimentales y tras perder el trono de la moda, la señora Cañadas se ha replanteado sus preferencias.

Never Quite Enough - Esther Canadas (Flickr)

Por desgracia, los comunes mortales no podemos llegar a proclamar lo que ella, porque en rara ocasión conseguimos éxito y dinero, es decir, no tenemos la suerte de llegar a excusarnos por no haber sabido usar óptimamente lo que la fortuna nos regale de bueno. Así que si la intención de la modelo con tales declaraciones es acercarse al individuo de la calle para decirle “no te apenes porque no tengas nada, que incluso yo no he sido feliz al tenerlo todo” y de ese modo hacerse más terrenal, pero aún y siempre en su condición de diosa, se equivoca, porque al menos lo ha disfrutado. Y entonces es el peatón, el anónimo ,quien podrá afearle que teniéndolo todo no lo haya sabido utilizar bien.

Pues, básicamente, Esther yerra porque parece que no ha aprendido que éxito y dinero no son lo que hacen feliz a uno, sino la forma en la que se usan ambos dones. ¿Cuántas personas de éxito y adineradas existen en este mundo cuyos nombres y existencias desconocemos? Es cierto que, para algunos, la fama es a la vez origen y efecto de todo lo que tienen, es decir, que no pueden pasar como personas anónimas, pero ¿cuántos famosos hay que logran o al menos luchan para que la fama no les alcance también a su ámbito privado, para conseguir que lo laboral y lo personal en sus vidas forme una perfecta dicotomía?

Darco TT - ¡que la suerte nos acompañe! (Flickr)

Para unos la suerte y las circunstancias y para otros un ser superior, son los causantes de que cada uno de nosotros se maneje en la vida tal y como lo hace, de que vengamos a nacer con unos dones y unas capacidades, y esto conduce indefectiblemente a tener que saber utilizar bien lo que uno tiene (belleza, inteligencia, ingenio, cuna) para sacar el máximo partido: importa tanto lo que uno es y recibe como el modo en que se usa. Ahí sí reside el logro de la felicidad: en sacar todo el provecho posible de lo que se tiene y no sólo en aspirar a tener más.


Yes, we could, you could, Obama

5 Noviembre 2008

PEEL - Barack Obama Hope Sticker (Flickr)

¡Enhorabuena a todos! ¡Suerte, Mr Obama!

Les propongo celebrar la victoria demócrata con el vídeo de una canción que me gusta mucho y que, a través de Martin Luther King, enlaza con el nuevo presidente de los EEUU.

Nuevos tiempos, nuevas reglas: el color de tu piel ya no tiene por qué ser un obstáculo.

Otra utopía a nuestro alcance: más igualdad, más fraternidad, más libertad.

Ya ven, optimismo, y que dure.

Pero seamos clementes con el que no ganó: ¿qué será de McCain? No se preocupen, que seguirá con lo suyo:

http://www.silverymoonmarketing.co.uk/images/McCain.jpg

¡Jugando con papas!


Megapuerto en Tarifa: opine usted

1 Noviembre 2008
Extraída del álbum “Fotos Antiguas – CD de la Biblioteca Municipal” de Alberto en picasaweb.google.es

A principios de 2008 la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras hace público el proyecto de ampliación del puerto de Tarifa.

Escaneada del libro "Imágenes tradicionales de la pesca", editado por la Junta de Andalucía.

Ante un asunto de esta índole, es natural y también lógico que surjan opiniones a favor y en contra. Resumiendo, podríamos decir que aquellos que no quieren el megapuerto señalan los perjuicios medioambientales y contra el patrimonio histórico-cultural que causaría. Los que no se oponen al proyecto ven éste como un medio para crear empleo y riqueza en un pueblo donde la política de empleo nunca ha sido brillante, con una gran escasez de oferta laboral.

Escaneada del libro "Imágenes tradicionales de la pesca", editado por la Junta de Andalucía.

Tras un primer vistazo, parece ser que nadie carece de razón, es decir, que es cierto que la construcción, primero, y el uso, después, de este megapuerto supondría un trastorno ecológico cuyos efectos no creo que nadie acierte a señalar (tengan en cuenta, por un lado, lo esquilmada y maltratada que ya está esta zona o, sirva también de ejemplo, todos aquellos efectos perniciosos que el cable de alta conexión en el estrecho iba a provocar). Por otro lado, nadie puede negar que se iban a originar unos puestos de trabajo y se iba a conseguir inyectar riqueza en la zona como nunca se ha querido, sabido o podido hacer y que, bien organizado por quien deba, repercutiría favorablemente en la ciudadanía. Para esto último, es imprescindible una total transparencia y unos buenos gestores, porque ya me contarán ustedes dónde quedaron los beneficios del cable de alta tensión.

svcnt - Foto aerea_simulación (Flickr)

Tomada de noalmegapuerto.detarifa.net

Estas posturas encontradas, sin punto alguno en común, parten principalmente de dos grupos de personas comunes en la población de Tarifa. Por un lado están los que, por fortuna o destreza (en gran medida gente venida de fuera, no originaria de Tarifa, pero que no por ello dejan de ser tarifeños como el que más) viven bastante bien de algún negocio levantado por ellos, o por lo menos por iniciativa privada y de origen exógeno, negocios que, básicamente, están basados en el turismo que se acerca a la ciudad, por tanto limitados por la estacionalidad. También aparecen aquí aquellas personas que tienen un trabajo estable (en su mayoría funcionarios de cualquier administración), hayan llegado por azar al pueblo o por petición propia. De más está decir que, en su habitualidad y para sus cuentas corrientes, el futuro puerto no aporta nada, en todo caso incomodidades o pérdidas definitivas (no económicas, sino de otra índole). Como medida de presión e información de sus opiniones han creado la plataforma Tarifa Sí (No al megapuerto en Tarifa) con su propia página web incluída (http://noalmegapuerto.detarifa.net/)

Tomada de 8provincias.blogspot.com

En el otro extremo se encuentran aquellos que creen que van a sacar algo positivo con su construcción: son personas con empleos precarios (turismo en general, la pesca, la construcción) o desempleados que pueden ver en el megapuerto la solución a su precareidad. Opinan a favor quienes, hartos de no conseguir empleo, abandonaron Tarifa para encontrarlo, y también quienes no lo tienen y tampoco quieren o pueden dejar la población en busca de algo mejor. Estas personas se han venido a agrupar bajo otra plataforma, la denominada Ojalá lo pongan ya. Según nuestras pesquisas no tienen página en internet, pero sí un correo electrónico con el que quieren conseguir adhesiones a su propuesta (ojala.lo.pongan.ya@gmail.com).

En fin, terminemos la entrada redondeándola:

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