Unos cuerpos son como flores,
Otros como puñales,
Otros como cintas de agua;
Pero todos, temprano o tarde,
Serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
Convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.
(…)
Luis Cernuda: “Unos cuerpos son como flores” de Los placeres prohibidos, 1931.
Es difícil no creer que nuestro cuerpo, el humano, es el contenedor de algo mucho más importante que él y que le trasciende, y esto ha llevado a grandes equívocos y a demasiado dolor innecesario.

Pablo Ruiz Picasso - Les Demoiselles d'Avignon (MoMA)
Por lo anterior, el cuerpo nos parece sólo una cáscara que recubre lo importante, que facilita el tránsito por este mundo, como un medicamento presentado en cápsula: ésta recubre y protege al polvo medicinal hasta que llega al lugar donde debe dispersarse. Sin embargo, sólo tenemos la experiencia de la muerte de esa cápsula, de esa cobertura, nunca hemos sentido cómo se nos muere el alma y tampoco, obviamente, conocemos en qué circunstancia siguiente nos encontraríamos. Así que, cuando el envase pasa a mejor vida, el nuestro o el de alguien cercano, esos momentos son de un insondable dolor y padecemos porque es la muerte del cuerpo la que nos priva del contacto con su dueño.

....LORKA..... - YELLOW (Flickr)
Ya que solamente tenemos constancia empírica de la existencia del cuerpo -lo otro, lo intangible, sólo se nos presenta diariamente en forma de consciencia o de pensamientos; por otro lado su inmortalidad también, científicamente, sólo es una idea o deseo- disfrutemos de él y démosle placer en cuanta ocasión se nos presente.

Krej - Musée de Dusseldorf nu (Flickr)
Vellos erizados, suavidades redondas y recónditas, gotitas de sudor que aparecen y se resbalan.
Y si le escatimáramos la “p” al titular, leeríamos “Cueros”, ya saben…
Escrito por Prometeo Acomplejado 


Escrito por Prometeo Acomplejado
Escrito por Prometeo Acomplejado 
10/XII/2009
MMXXI - ETA NO, ETA ASESINA (Flickr)










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