¿Es sólo un único presente el que constantemente se cierne sobre nosotros? O ¿es una sucesión de presentes, variables en cuanto a tamaño e intensidad cuya experiencia es imposible compartir?
-Llaman a la puerta.
-Ahora mismo bajo a abrir.
¿Desde qué momento el presente se hace presente? ¿Cuándo deja de serlo? Por tanto: ¿verdaderamente tenemos posibilidad de cambiarlo? Puede que, como algunos piensan, todo ya esté escrito y entonces el destino es el tiempo hecho presente, que simplemente nos atrapa y nos sorprende y que por su velocidad se nos hace imposible de modificar. Es la estrella fugaz que, cuando la sorprendemos, ya es tarde y se ha desvanecido y no nos ha dado lugar (¿o tiempo?) para expresar un deseo.
Sé de idiomas en los que no existe el presente para los verbos “ser” o “estar”: para expresarlo simplemente se yuxtapone el sujeto a su predicado (Yo Juan, tú en la ventana: sonando como si hablara Tarzán) ¿Y si el presente no existiera? ¿Y si sólo fuera un engaño del futuro que se disfraza así para permanecer inmutable mientras se convierte en pasado?
¿Por qué me hago estas preguntas cuando podría estar tranquilamente en la playa tomando el sol y bebiendo una cerveza fresquita?





MMXXI - ETA NO, ETA ASESINA (Flickr)










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